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La economía sumergida I

La economía sumergida I

1. INTRODUCCIÓN

Escribir un ensayo sobre la economía sumergida supone un reto y caer en sesgos difíciles, si no imposibles, de evitar. El gran problema de su estudio se asienta, entre otras razones, en:

A. La dificultad para definir unos límites que encuadren a la economía sumergida con claridad. A este respecto, no hay un acuerdo común en cuanto a incluir dentro de la misma a la economía delictiva, a la doméstica, a la informal, etc. Además, algunas actividades productivas entran dentro de la economía sumergida en determinados aspectos pero no en otros. Por si fuera poco, lo que en un momento dado se consideraba economía sumergida, puede no serlo a partir de cierta fecha, etc.

B. La controversia que envuelve a gran parte de los ensayos. Así pues, la economía sumergida es apreciada de un modo distinto por liberales y planificadores, por derechistas e izquierdistas, por las personas de moral supuestamente recta y las que operan al margen de la ley, por individuos poco apegados a la economía sumergida y aquellos que dependen de la misma, por ciudadanos de diferentes países, etc.

C. La imposibilidad de hacer análisis con cálculos fiables. Es lógico que al ser una actividad oculta, como su nombre indica, sea imposible validar las estimaciones que se hagan de ella. Este aspecto se tratará, pormenorizadamente, en el apartado 7º.

Los hándicaps mencionados complican cualquier intento por emprender ensayos serios sobre un tema tan peliagudo. El propósito del autor es desatarse de ideas preconcebidas, para fraguar un tratado breve que no desmerezca en transparencia y objetividad.

 

2. DEFINICIÓN

La economía sumergida es toda actividad económica, o conjunto de ellas, que vulnera alguna norma. Esto implica que puede vulnerar una sola norma, varias o todas las concernientes a dicha actividad.

 

3. DINERO BLANCO Y DINERO NEGRO

Cuando se habla de economía sumergida, es casi inevitable relacionarla con el famoso dinero negro. Sin embargo, no todo el mundo tiene claro su significado, por lo que no vendrá mal explicarlo: el dinero negro es "aquel que procede de una actividad económica sumergida", en contraposición con el blanco, que deriva de las transacciones que no vulneran ninguna norma. El adjetivo "negro" aplicado al dinero es un término desafortunado, de corte racista y muy poca especifidad: el origen de la expresión "dinero negro" hacía alusión al dinero de los negros, que muchas veces se suponía falso. Por consiguiente, el dinero negro era, al principio, el "dinero del negro". En contraposición, el dinero blanco era el dinero fiable, el auténtico: el "dinero del blanco". Por otra parte, la inespecificidad radica en que un mismo dinero puede ser blanco y negro en distintos momentos, o ser en parte blanco y en parte negro. El color que se atribuye al dinero está íntimamente ligado a la cualidad cromática del proceso productivo. El paradigma siguiente lo ilustrará con claridad: la fabricación de unos zapatos puede empezar con la piel de un animal cazado ilegalmente en un determinado país y continuar en otro, incorporando cordones, suelas, plantillas, elementos metálicos, etc., dentro de un proceso legal. Si entre los 2 países que transcurre el proceso de fabricación no hay acuerdos reguladores al respecto, los zapatos empezarán siendo negros y terminarán blancos. Es decir, el flujo de dinero que acompaña al proceso productivo habrá cambiado de color en consonancia con el mismo. Cuando el paso es de negro a blanco, como en el caso del calzado, la acción se denomina "blanqueo de dinero". Consiste en que un sujeto realiza una actividad que cumple las normas establecidas, vinculando a ella un medio de pago no regulado ("negro"). Dicho medio de pago no siempre es fácil de ver. En los zapatos, al sufragar la actividad ilegal de la caza, su transporte, etc., se está abonando -indirectamente- una parte de los costes de producción, mediante actuaciones ilícitas. Fabricar los zapatos en un taller clandestino en sus etapas iniciales; pagar a los trabajadores (o la maquinaria) con dinero obtenido de la extorsión u otros fondos negros, etc., también serían formas de blanquear el dinero. Tras el ejemplo, es sencillo comprender que el término "dinero negro" es poco específico y tal vez irreal, ya que lo que cambia de color es la situación del poseedor. Con independencia del blanqueo, el dinero también puede pasar de negro a blanco cuando se modifica la realidad económica. Es lo que sucede al legalizar la venta de algún producto.
Del mismo modo, existe el caso contrario: que el dinero blanco se transforme en negro, como ocurre con el tráfico ilegal de armas. Una pistola puede ser fabricada en una industria autorizada y terminar expedida al denominado mercado negro: el proceso productivo empezó blanco y terminó negro, ya que la mercancía desembocó en un mercado contrario a las normas oficiales.

A pesar de lo expuesto, no debe confundirse lo negro con lo delictivo. Un empleado que -ganando mucho o poco- trabaje sin un contrato (o con uno anómalo), estará en negro aún cuando su trabajo no suponga explotación ni conlleve delito alguno. Es el llamado "empleo oculto", que no tiene por qué estar relacionado con la delincuencia.

 

4. OTRAS ECONOMÍAS NO CONVENCIONALES

Aunque la economía es única, existen modalidades de la misma que escapan a la reglamentación administrativa. Con frecuencia se las equipara a la economía sumergida, sin considerar que tienen unas características diferenciadoras propias:

4.1. Economía informal
Es aquella que se ampara en un vacío legal (ausencia de regulación) o en la que el Estado hace la vista gorda, dejando la regulación en manos de individuos particulares o de redes mafiosas. Se establece cuando el Estado carece de medios de control suficientes, ya sea por corrupción o porque es incapaz de garantizar un servicio. La economía informal, también llamada "la otra economía", es propia de los países menos desarrollados. Su principal diferencia con la sumergida es que no vulnera ninguna norma, sino que actúa cuando la norma no existe, presenta huecos o es poco clara.

4.2. Economía doméstica
Es aquella que transcurre en el entorno familiar o entre compañeros, amigos, etc. Es decir, se basa en la confianza mutua y sus actividades son de préstamo, trueque, favores personales, ayudas, etc. En ocasiones se aproxima a la economía sumergida pero sin violar normas.

Tanto la economía sumergida como estas otras dos economías no convencionales, proliferan enormemente durante los conflictos bélicos. De hecho, a menudo superan en importancia a la economía oficial.

 

5. TIPOS DE ECONOMÍA SUMERGIDA

Establecer una clasificación según la actividad desempeñada por el empresario o el trabajador es una tarea imposible. Es preferible hacerlo en función de las connotaciones delictivas de dicha actividad. El método no es exacto pero sí sencillo de comprender y asimilar. Se distinguen:

5.1. Economía sumergida completamente ilegal
Es la que se basa en una actividad económica al margen de la ley. Destacan las siguientes modalidades: prostitución, narcotráfico, extorsión, secuestro, asesinato por encargo, tráfico de seres humanos, pornografía infantil, estafa, caza ilegal, etc. Es obvio que no se puede meter todo en el mismo saco, pues unas actividades pueden ser legales en unos territorios e ilegales en otros. Por ejemplo: la prostitución es admitida en unos países y no en otros; algunos permiten la venta de ciertas drogas, mientras que otros prohíben incluso su tenencia, etc. En este caso de las drogas, la situación puede ser legal o ilegal según el tipo considerado, la venta conjunta de determinadas drogas legales, el lugar en el que se efectúe la venta, etc. Es decir, las implicaciones delictivas son muy variables, lo que resta exactitud a esta clasificación.

5.2.  Economía sumergida legal con algún aspecto irregular
Es la que consiste en una actividad económica que no atenta contra la ley pero en su desarrollo vulnera alguna norma. Cabe mencionar: el empleo oculto, no declarar el IVA, vender algunos productos fabricados en la clandestinidad, etc. Al igual que ocurría con la variante anterior, existen muchas actividades difíciles de encuadrar en este grupo. Por lo general, la economía sumergida legal es menos dañina para la sociedad que la ilegal, aunque no se puede generalizar.

 

6. CAUSAS DE LA ECONOMÍA SUMERGIDA

La economía sumergida ha existido desde tiempos inmemoriales, acompañando al ser humano a lo largo de su viaje por la Historia. Afirmar la existencia de una única causa última -como señala más de un autor- es una actitud tan sesgada y simplona que hace sospechar de intenciones poco honradas.

Una causa bastante aceptada es la regulación, fiscalización y restricciones que imponen los gobiernos. Cuanto más presionen al empresario y al trabajador, mayor será su tentación de buscar beneficios y medios de subsistencia no convencionales. Ante crisis económicas, fraudes políticos, conflictos bélicos, etc. que perjudiquen al individuo, más se agudizará su necesidad de acudir a la economía sumergida. Ello se debe a una merma considerable de su capacidad para afrontar las limitaciones impuestas por el gobierno. Además, en estas tesituras extremas el afán recaudatorio del Estado suele desbordarse, generando unas desigualdades sociales de magnitud inusitada.

Sin embargo, sería absurdo culpar de todo al Estado. Hay que contar también con que la maximización de beneficios es intrínseca al ser humano, y que en ciertos individuos está especialmente desarrollada. La codicia es una cualidad ubicua, por lo que no sería de extrañar que en un país con una ínfima presión administrativa, también aparecieran sujetos que intentasen evadirla, por escasa que ésta fuera. Para muchos, la única solución segura al 100% sería la supresión del Estado. Sin embargo, la experiencia histórica demuestra que es una entelequia imposible de llevar a la práctica. 

Por otra parte, cualquier forma de gobierno que cuente con un Estado razonable, deberá afrontar problemas como la extorsión, el asesinato por encargo, etc., que jamás abandonarán la economía sumergida. En estos casos, los implicados no pretenden alejar los beneficios de las garras del sistema tributario, trabajar más de lo estipulado, etc., sino mantener una actividad lucrativa que perjudica gravemente a terceros y a la sociedad en su conjunto. Sobra decir que cualquier reducción significativa en las regulaciones económicas de la Administración, caería en un saco roto.

 

7. CUANTIFICACIÓN DE LA ECONOMÍA SUMERGIDA

Es imposible conocer qué porcentaje del PIB equivale al capital movido por la economía sumergida, a cuántas personas sustenta, qué sexo se ha incorporado más a la misma, en qué medida afecta a cada sector productivo, etc. Todas las estimaciones al respecto son falsas, por muy prestigiosa que sea la institución que las lleve a cabo. La razón es que es infrecuente que las personas integradas en la economía sumergida deseen dar a conocer públicamente su situación. Además, los testimonios de los testigos ajenos a  las actividades sumergidas tampoco son fiables, pues a menudo tienen una visión limitada del asunto.

Por consiguiente, los cálculos realizados partirán de cifras, que:
- En caso de tomarse al pie de la letra, implican generar análisis con sesgo a la baja. La razón es que los datos ocultos no ingresan en las estadísticas. Sin embargo, es infrecuente que alguien no "sumergido" afirme estarlo.
- En caso de aumentarse artificialmente, caen en la arbitrariedad más absoluta. Si se inflan las cifras, presuponiendo que son inferiores a las reales, es posible que queden muy por encima o por debajo del dato real.

En ambos casos, lo más lamentable es que se desconoce en qué medida están erradas las estimaciones. Al ignorarse qué error acompaña a los resultados, no es factible tener ni una somera idea del tema.

Ahora bien, hay cosas que sí que se pueden saber con sentido común y una mínima observación, por ejemplo:
- En los países menos desarrollados suele tener más peso la economía sumergida.
- La economía sumergida no es una fantasía de la que se hable por hablar. Existe y, en mayor o menor medida, casi todos han participado en la misma: no pagando el IVA en algún servicio, trabajando sin cotizar, etc.
- En las naciones sometidas a férreas dictaduras planificadoras, la economía sumergida tiene menos oportunidades de florecer. Habrá un desarrollo mayor de la economía informal y de la doméstica, pero no de la sumergida.

 

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