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La economía sumergida II

La economía sumergida II

8. IMPLICACIONES DE LA ECONOMÍA SUMERGIDA

8.1. Implicaciones para los ciudadanos y el Estado
8.1.1. Distorsión de los indicadores económicos
Aunque la gran mayoría de los indicadores que miden la situación económica del país arrastran un error nada despreciable, éste es superior cuando la economía sumergida hace acto de presencia. Las perturbaciones más destacadas (que no únicas), son las siguientes:
- El PIB y la renta nacional se consideran inferiores a lo que son.
- El desempleo y la inflación se valoran superiores a lo que son.
El problema no se remite a esta alteración, sino a que el error se propaga a aquellos parámetros calculados a partir de los anteriores; y lo peor es que al no haber evidencia cuantificable de la economía sumergida, no se sabe en qué medida están falseados los datos.
8.1.2. Desviaciones entre objetivos y resultados de la política económica
En vista de lo anterior, los objetivos nacionales marcados para el ejercicio económico no se cumplirán, ya que los indicadores de partida no son fiables. Esta ineficacia de la política económica obliga a un mayor control por parte del Estado con el propósito de alcanzar las metas previstas. Para ello dispone de diversas herramientas, entre las que destaca en rapidez y eficacia la mayor presión oficial sobre el individuo: en forma de sanciones más elevadas, visitas al patrimonio más caras y -sobre todo- un aumento de los impuestos directos e indirectos. El sujeto sentirá dicho incremento y se verá más abocado a participar en la economía sumergida. De este modo se completa un círculo vicioso en el que la causa y la consecuencia se potencian en un bucle patológico.
8.1.3. Alteraciones en el funcionamiento del sistema económico
Una vez se ha entrado en la citada retroalimentación, unos ciudadanos estarán cada vez más perjudicados. Ello es debido a que las cargas económicas se cebarán con mayor dureza en aquellos que se nieguen a entrar en la economía sumergida. Su falta de oportunidad, su rectitud o su temor les impedirá encontrarán válvulas de escape alternativas, con lo que terminarán asfixiándose a sí mismos. Las consecuencias de este panorama son imprevisibles al ser imposible evaluar la economía sumergida. Puede haber huelgas, dificultad para cubrir servicios esenciales, estancamiento económico, etc.
8.1.4. Ligeras ventajas
Los ciudadanos obtendrán ciertos beneficios económicos, más a corto que a largo plazo. Por ejemplo: no tener que pagar el IVA, acceso a servicios y productos más baratos y/o no autorizados, etc.

8.2. Implicaciones para las empresas
Dependerá del grado de sumergimiento éstas:
8.2.1. Empresas completamente sumergidas
Muchas se incluyen dentro de la economía sumergida ilegal que se comentó en el apartado 5º del artículo anterior. Estas empresas obtienen pingües beneficios a corto-medio plazo por sus bajos costes productivos, la ausencia de competidores, la mayor libertad de actuación, etc. Sin embargo, el panorama a largo plazo no es muy halagüeño: la opacidad total de sus actividades les impide acceder a los mercados financieros: no obtienen créditos bancarios, no cotizan en Bolsa, etc., lo que dificulta su crecimiento en cierta medida. Por otra parte, el riesgo de tener que ocultar actividades ilegales es muy alto. De hecho, es tan elevado que puede ofuscar al empresario, bloqueando así su creatividad e induciéndole a cometer fallos de gestión; y si vivir con miedo es perjudicial, no lo es menos la posibilidad de que la autoridad competente desmantele la empresa de un plumazo. Es decir, el sumergimiento total es una alternativa muy rentable durante un corto periodo de tiempo pero no de por vida.
8.2.2. Empresas no sumergidas
Su situación respecto a las anteriores es de una seguridad superior a cambio de unos beneficios inferiores. Estas empresas se ven perjudicadas de no poder competir en igualdad de condiciones, ya que sus gastos son más elevados: la presión fiscal arremete contra ellas, cual martillo pilón, volviéndolas más rezagadas. 
8.2.3. Empresas parcialmente sumergidas
Es el caso más frecuente pues es raro el negocio que en algún momento no haya cometido una irregularidad en su beneficio, por pequeña que ésta sea. Esta actitud empresarial es la mejor opción de las 3: se asumen riesgos aceptables porque, al ser ligera la vulneración de las normas, es raro que se fijen en ellas. Por otra parte, esta pequeña ocultación proporciona determinadas ventajas sobre las empresas no sumergidas. Se trata, por tanto, de una modalidad con una gestión del riesgo más adecuada, lo que favorece su prosperidad a largo plazo.
Con lo expuesto en este apartado, no se pretende hacer una apología de la economía sumergida, sino exponer una realidad frente a la que no se debe mirar hacia otro lado, ni actuar bajo eufemismos ni medias verdades.

8.3. Implicaciones para los trabajadores
Hablar en términos absolutos supone caer en el maniqueísmo típico de este tema. Para evitarlo se tratarán diversos aspectos por separado:
- Condiciones laborales: en la mayor parte de los casos serán inferiores pues el empleado necesitado corre el riesgo de caer en manos de un empresario sin escrúpulos. Ello le puede suponer tener que trabajar en condiciones insalubres, sin las medidas de protección adecuadas, etc. Claro está, esto no es generalizable a cada caso particular: un empresario puede valorar en gran medida al trabajador sumergido y tratarle mejor de lo esperado.
- Salario: suele ser inferior al habitual, aunque depende mucho de la actividad realizada. Así pues, es raro que un narcotraficante situado en la parte más baja de la cadena de distribución no disponga de un sueldo más que aceptable en relación a la dureza de su trabajo. Lo mismo puede afirmarse de una prostituta de lujo que no declare sus ganancias a Hacienda.
- Riesgo legal: es el principal inconveniente de trabajar en la economía sumergida. Si te cazan es fácil que debas abonar una multa elevada, pierdas el empleo e incluso que pagues con penas de cárcel. Sería extremadamente raro que la sanción se limitase a una mera corrección de la situación laboral sin otras implicaciones. 
- Flexibilidad: es la ventaja más importante para el trabajador. Salvo que esté sometido a un sistema de explotación (extorsiones, esclavitud, etc.), podrá dedicar a su empleo el tiempo que más le convenga. De esta forma, cobrará más o menos según las horas dedicadas y el tipo de trabajo. Claro está, el beneficio más elevado se obtiene al compatibilizar actividades sumergidas y emergidas, de un modo similar a lo que sucedía con las empresas parcialmente sumergidas. Así, se aprovecha la cotización en la Seguridad Social, la ocultación al fisco, la compatibilización de más de un trabajo, etc. Además, la flexibilidad permite incorporar al mercado laboral a estudiantes, jubilados, etc., que de otro modo no tendrían acceso. En definitiva, la flexibilidad es capaz de suplir los bajos salarios, mejorando la renta absoluta del individuo y, sobre todo, de la unidad familiar.

8.4. En cualquier caso, existe una implicación que afecta a particulares, a empresas y al Estado: la dificultad para cobrar deudas. Los morosos que sólo perciben ingresos de la economía sumergida tienen gran facilidad para declararse insolventes. Como además les está vedada la financiación bancaria, no es raro que algunos se dediquen a solicitar préstamos sin ánimo de devolución.

 

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