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La información insalubre III: manipulación y otras toxicidades

La información insalubre III: manipulación y otras toxicidades

Donde finaliza el estudio de los principales tipos de manipulación y se analiza aquella información tóxica cuya responsabilidad es difícil, o imposible, de atribuir a un agente concreto.

2. TIPOLOGÍA DE LA INFORMACIÓN INSALUBRE
2.1. Problemática informativa con responsabilidad identificable
2.1.2 Manipulación
ll. Efecto masa
Doblega la voluntad de la persona, haciéndole creer que se está fraguando un movimiento masivo de individuos comprometidos con una determinada idea. Lo de menos es si ésta es falsa o cuenta con un apoyo minoritario. Se trata de una estrategia que aprovecha el instinto de supervivencia del receptor: por un lado, porque el individuo suele preferir estar en el bando ganador. Por otro, porque se infunde cierto temor y/o inseguridad en aquellos que se ven aislados de la masa. Es típico de ciertas comunidades virtuales de Internet. En ellas un individuo o grupúsculo mediocre intenta imponer sus ideas a los demás, adoptando múltiples identidades anónimas que se apoyan unas a otras. Esta técnica se ha empleado en algunos foros financieros norteamericanos para inflar o derribar acciones de empresas de baja capitalización, lo cual ha terminado con el ingreso en prisión de más de un sujeto malintencionado.
Pero eso no es todo, una consecuencia aterradora del efecto masa es la disolución de la culpabilidad y la sensación de poder que se le puede inculcar al manipulado. Entonces, se hace fácil justificar matanzas, destruir propiedades públicas o privadas, linchar a sujetos nones gratos, etc., al perderse el temor al castigo.
El efecto masa puede partir de un emisor conocido (un dictador en un estrado, sin ir más lejos) y/o de varios emisores situados estratégicamente (partidarios de ese mismo dictador  localizados entre el público, siendo a veces más importante su ubicación que su número).
El empleo de esta variante desinformativa se da individuos manipuladores, egocéntricos y, con frecuencia, aquejados de un complejo de inferioridad que les impide actuar si no es ganándose el apoyo incondicional del auditorio.
La invocación del efecto masa es una característica de los regímenes totalitarios -y a menudo de los democráticos- que los diferencia de los absolutistas.
m. Mecanismo de proyección
El emisor hace uso de un lenguaje (oral, visual, escrito...) por el que el receptor siente empatía o aprecio, con la pretensión de que acepte con facilidad la información otorgada. Es tragicómico ver cómo muchos políticos se acercan al pueblo llano a repartir abrazos, guiños y apretones de manos en épocas preelectorales; o bien, cómo actúan en karaokes, bailes, etc., en busca de la adhesión del votante.
n. Transferencia ideológica
Consiste en atribuir pensamientos, palabras o argumentos espurios al adversario. Es una mentira en toda regla que busca deformar los planteamientos ajenos en beneficio de los esgrimidos por el manipulador. El Tribunal de la Santa Inquisición empleó estos procedimientos con gran astucia -y cobardía- para enjuiciar a todo tipo de herejes, auténticos y falsos. Muchos de ellos simples enfermos mentales. En esta situación el acusado no tenía casi amparo, sobre todo si padecía algún trastorno psiquiátrico. Ello motivó una famosa denuncia de Voltaire en su "Diccionario filosófico", donde espetó que "sólo la acción de la Filosofía ha curado a los hombres de esta abominable quimera, enseñando a los jueces que no hay que quemar a los imbéciles". Bien es verdad que Voltaire se refería a los acusados de brujería y que no todos ellos padecían taras mentales, aunque también es sabido que este gremio estaba integrado por una proporción considerable de disminuidos psíquicos y trastornados.
ñ. Efecto pánico
Es una apelación al miedo del receptor para que acoja el mensaje del emisor sin plantearse otras opciones, pues su rechazo conllevaría enfrentarse a un supuesto peligro inminente. Este tipo de argumentos suele ampararse en la amenaza indirecta y en el prejuicio, tal y como ocurrió en la Alemania nazi frente a los judíos, o en la justificación de ciertas guerras preventivas.
o. Distracción
Pretende encubrir acontecimientos o situaciones no deseadas mediante cortinas de humo. Es decir, se anteponen informaciones poco relevantes para tapar otras cuya difusión no interesa. Es típica de los escándalos políticos, que casi siempre se acompañan de una potente maquinaria desinformadora con noticias curiosas, falsas, obsoletas o estrambóticas, generadas en tiempo récord.
p. Otras estrategias de retórica perversa
Incluyen la dicotomización, las analogías imperfectas, las metáforas malintencionadas, los plagios, etc. Las posibilidades son inmensas y su análisis superaría las metas del ensayo.

B. Argucias audiovisuales
Son de lo más variado y se basan en modificar imágenes y/o sonidos con la intención de engañar al receptor, mofarse del adversario, reforzar ideas, etc. No hace falta acudir a épocas recientes para advertir estos embelecos. Muchos pintores clásicos hacían retratos de sus mecenas y benefactores, de grandes personalidades, etc., mejorando sus rasgos para conferirles un porte majestuoso que ya les gustaría tener. A esto hay que añadir las ostentosas alegorías imperiales, como las de los Austrias y los Borbones, que ocultaban situaciones desastrosas, buscaban la adhesión del pueblo y/o creaban espejismos de poder ante potencias extranjeras. No pueden olvidarse caricaturas divertidas con fines partidistas, como las que integraban la iconografía española enemiga de los hermanos Bonaparte, donde Napoleón era tildado de tonto peligroso y José de borracho perpetuo.
Los trucajes más verosímiles comenzaron con la fotografía, donde montajes más o menos simplones permitían ver a personajes públicos en escenarios inexistentes, fabricar situaciones irreales, etc. Algunas veces, los montajes resultaban de lo más burdos: con sombras y luces independientes en los elementos de fondo, vivos y muertos en perfecta armonía, etc.
Hoy en día los engaños audiovisuales están amparados por la informática. Se combinan imágenes y sonidos que no se corresponden, se distorsionan identidades o, incluso, se fabrican montajes irreales basados en la falacia ad hominem.
Los sonidos independientes de la imagen tampoco están libres de manipulación. Las falsas psicofonías son una buena manera de vivir a costa de la ingenuidad de la gente. Lo mismo ocurre al "maquillar" la voz de cantantes que sólo triunfarían por su físico, al crear sonidos de animales inexistentes, etc.
Sin embargo, los engaños audiovisuales no tienen por qué implicar un trucaje activo. Siempre se podrá encontrar una imagen o un comentario inapropiados y, si no es suficiente, existe la alternativa de sacarlos de contexto. 

C. Otras técnicas
Son muy diversas e incluyen el chantaje y/o coacción del orador para que mienta, los cortes de emisión o de suministro eléctrico aparentemente involuntarios, las acusaciones falsas por vía judicial que retrasan investigaciones, etc. Quizás la estratagema más común sea la censura velada, que se tratará con más detenimiento:
Consiste en dificultar el acceso del público a determinados materiales y fuentes. Suele basarse en la descatalogación de libros, documentos gráficos, obras de arte, etc., sin reconocer que el objetivo real es censurar una idea. En su lugar, suele argüirse que el producto no era demandado, que no se sabe qué ha podido ocurrir con él, que el proveedor dejó de producirlo, etc. No se trata de una censura en toda regla, pues los originales o sus copias suelen estar a buen recaudo en depósitos oficiales. Eso sí, no son fáciles de obtener. Es lo que ocurre con una buena parte del material bibliográfico nacionalsocialista, cuyo acceso está sumamente restringido. Dichas limitaciones también pueden extenderse al requerimiento de permisos especiales, amparándose en las excusas más peregrinas.

2.2. Problemática informativa con responsabilidad no identificable
Es aquella en la que no se puede determinar la responsabilidad de un autor específico. En líneas generales, es menos peligrosa que la anterior porque no implica un intento persistente de manipulación. Estas informaciones lesivas se generan de forma espontánea a través de las interacciones humanas, por situaciones ajenas imprevisibles y/o inevitables, etc. y son más frecuentes de lo que se piensa. Lo que ocurre es que suelen pasar desapercibidas ya que nos hemos acostumbrado a la mayoría de ellas. Sus consecuencias son inesperadas, pudiendo ser positivas en un momento dado y negativas en otros. O neutras.
Algunos ejemplos de esta información insalubre ocurren en ciertas poblaciones que abandonan sus hogares ante un amago de erupción volcánica. Imagínese que el volcán no llega a expulsar lava, gases, ni cenizas y permanece en ese estado los 500 años siguientes, pero la gente dejó sus casas a sabiendas de que les robarían sus enseres. Cuando regresan se topan con una sustracción masiva en el pueblo. ¿De quién es la culpa? Dejando aparte la de los ladrones, la responsabilidad de su abandono sería del volcán al dar el amago. Es evidente que culpar a una formación geológica resulta ridículo. Ahora bien, no puede olvidarse que el emisor de la señal de pánico fue dicho volcán.
Otro caso extremo es el de los "efectos masa no dirigidos", que ya fueron mencionados, en términos análogos, por E. Canetti. Entre otras cosas, aparecen al enardecer a un grupo enorme de personas. Si el manipulador de turno carece de elementos de seguridad suficientes (fuerzas del orden, vigilancia privada, vallas, etc.), es posible que la masa se desboque. A lo mejor él pretendía denunciar una determinada irregularidad pero la situación se le escapa de las manos: la masa revienta el auditorio, destroza todo un barrio y se le lleva a él por delante. El emisor jamás pensó que se alcanzaría esa tesitura y sus palabras y gestos nunca tuvieron esa finalidad. A su pesar, el "superorganismo masa" actuó con independencia de él, haciendo una interpretación propia y colectiva de la exposición. Con un número ingente de energúmenos, la culpabilidad estaría tan diluida que es imposible definirla con claridad. Habrá cabezas de turco pero serán elegidos sin demasiada precisión. Achacar la responsabilidad al orador tampoco sería adecuado: él no pretendía ese resultado. En otro escenario, con diferentes oyentes o en otro momento podía no haber ocurrido. ¿Tuvieron la culpa las copas que se sirvieron a la entrada?, ¿el emisor?, ¿cierta frustración social?, ¿un fracaso educativo generalizado?, ¿determinadas palabras del emisor que -sin pretenderlo- activaron recuerdos dolorosos?, ¿las fuerzas del orden que no vieron demasiado riesgo? No. Era impredecible y no había una causa primordial. La actuación judicial será, casi con seguridad, imperfecta.

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La información insalubre II: iniciándose en la manipulación

La información insalubre II: iniciándose en la manipulación

En esta parte se abordarán los principales tipos de manipulación ilustradas con algunos ejemplos.
2. TIPOLOGÍA DE LA INFORMACIÓN INSALUBRE
2.1. Problemática informativa con responsabilidad identificable

2.1.2 Manipulación
Aunque la negligencia es más abundante en los "mass media" de los países democráticos, los efectos de la manipulación resultan más devastadores para las mentes de sus habitantes.
Thomas Jefferson, tercer presidente de Estados Unidos, escribió en su "Proyecto de ley sobre libertad religiosa en Virginia": "la verdad es grande y prevalecerá si queda librada a sí misma. Es el antagonista adecuado y suficiente del error, y nada tiene que temer en el conflicto con él si no es despojada por interposición humana de sus armas naturales: la libre argumentación y el debate". La confianza que el liberal Jefferson depositó en la verdad es digna de elogio. Por desgracia, no parece haber tomado en consideración a Aristófanes. En su incisiva obra, "Las nubes", dicho autor ilustra la situación en que un argumento perverso y/o irracional puede triunfar sobre otro con pretensión de verdad, algo que los sofistas conocían muy bien. Y es que a menudo, la efectividad de un argumento depende más de la presentación del emisor y de la capacidad crítica del receptor, que de la veracidad de su contenido. Esta degeneración subjetivista de la retórica también fue advertida -entre otros- por Sócrates. En el "Gorgias" de Platón, afirmó que "o la retórica va dirigida a los ignorantes y es extraña a la verdad, o se inspira en la verdad y es peligrosa si se deja en manos de cualquiera". Se hace evidente, pues, que la manipulación de la información no es algo nuevo. Es posible que su origen esté próximo a la aparición de un lenguaje medianamente complejo. Éste, permitiría al hombre primitivo extraer información de las experiencias de terceros sin tener que observarles, lo cual aumentaría sus probabilidades de supervivencia. Ahora bien, el regalo contenía un inconveniente: la puerta a un mundo nuevo de embelecos. Así, mientras el conocimiento fue perfeccionándose, la capacidad del ser humano para crear ilusiones no se quedó rezagada sino que le acompañó en su paso por la Historia. Durante dicho viaje, se nutrió del conocimiento para ir ganando en eficacia. Ya en los últimos siglos, las principales características que diferencian a la manipulación informativa son su sofisticación y su presencia ubicua.
El estudio de dicha manipulación es complejo, por lo que se hace imperativo adoptar una definición convencional de la misma. El diccionario de la RAE la define como el acto de "intervenir con medios hábiles y, a veces arteros, en la política, en el mercado, en la información, etc., con distorsión de la verdad o la justicia, y al servicio de intereses particulares". De aquí se desprenden varias conclusiones:
1ª. La manipulación implica un acto de persuasión.
2ª. Incluye la seducción en su vertiente más peyorativa, o sea, la del engaño.
3ª. Está al servicio de los intereses de unos pocos.
Conviene resaltar las 2 primeras porque muestran la verdadera naturaleza de la manipulación: la existencia conjunta de la persuasión y el engaño. La manipulación no es una mera persuasión aristotélica ya que, según Aristóteles, ésta última no lleva aparejada una connotación negativa. Su finalidad es la búsqueda intencionada de la adhesión racional y consciente del receptor. En esencia, la persuasión que propone constituye el corazón mismo de la retórica sana. No así de la sofista, donde es más importante la victoria dialéctica que la búsqueda de la verdad.
Por otro lado, no debe olvidarse que la manipulación sirve a intereses particulares, ya sean gobiernos, ciudadanos aislados o grupos de poder de toda índole. Es decir, esparcir un rumor sin ánimo de beneficio no se consideraría un acto manipulador al carecer de intencionalidad fáctica. Ahora bien, el pretendido beneficio no tiene por qué ser tangible. Simplemente, pretender que otro piense como nosotros haciendo uso del engaño taimado es una manipulación. El motivo es la presencia de un interés psicológico de fondo que podría traducirse en una acción futura.
Sin más dilación, se comentarán las técnicas de persuasión sofista más corrientes, que constituyen lo que se conoce como "desinformación". Con ella se pretende silenciar o manipular la verdad, haciendo un uso malintencionado de la libertad de expresión.
A grandes rasgos, se diferencian 3 estrategias desinformativas: retórica perversa, argucias audiovisuales y un cajón de sastre que denominaremos "otras técnicas".

A. Retórica perversa
Incluye métodos muy variados para materializar una argumentación que compensa su fragilidad con unas maneras pérfidas, más orientadas a una adhesión instintiva que a la reflexión.
a. Satanización (demonización)
Consiste en un ataque feroz al adversario, acusándole de un problema, inmoralidad, acción indebida, etc., con independencia de que sean ciertos o falsos. Cuando se trata de denunciar alguna injusticia, la satanización puede resultar provechosa y necesaria. Su carga negativa aparece al pretender desprestigiar al adversario a toda costa, promoviendo el odio hacia él e impidiendo un análisis imparcial de sus argumentos. Es muy frecuente que contenga la falacia ad hominem, la ironía, frases de gran calado, etc. Unas satanizaciones típicas son aquellas en las que se califica a un demócrata de ideología opuesta de estalinista, fascista o nacionalsocialista. Con ello, se le hace partícipe indirecto de los genocidios cometidos por estos regímenes totalitarios. En caso de que fuera poco dialogante se le podría haber tildado de autoritario, término más apropiado y de menor carga demonizadora.
b. Iteración maligna
Es la repetición de una "consigna" hasta la saciedad para que quede grabada en la mente del receptor. Suele ser independiente de cualquier razonamiento y, a veces, incluso lo evita, pues sólo busca la adhesión irracional. Aquello que se itera puede ser un anhelo (el famoso "Ein Volk, ein Reich, ein Führer" hitleriano), una certeza (la letanía de "sin gastos ni comisiones" que puede dificultar la búsqueda de mayores rentabilidades) o una falsedad (cuando se dice que la cooperación o el egoísmo -separadamente- surgen del orden social natural o espontáneo). Esto último suele ser lo más grave por el riesgo de que ciertos aspectos de la realidad se distorsionen por completo. La utilidad de iterar falsedades con alevosía ya la mencionó J. Goebbels en su diario: "afirma una mentira 100 veces y al cabo todo el mundo la creerá como un hecho fidedigno". La aplicación práctica de repeticiones malignas se hace muy patente en los eslóganes políticos y publicitarios, en las liturgias religiosas, etc. Es una técnica muy simple y efectiva de manipulación, mucho más peligrosa de lo que parece a simple vista.
c. Abuso del argumento de autoridad
Durante un debate o exposición, apelar a las razones de una autoridad es perfectamente legítimo. Ahora bien, es necesario que sus ideas sean verificables y/o contrastables, y que la autoridad sea competente desde un punto de vista intelectual. El argumento de autoridad no debe usarse a menudo y sólo cuando su verificación suponga una demora excesiva o una desvirtuación del objeto a tratar. Hay que tener un cuidado especial cuando la autoridad es incompetente, por ser inexperto en el tema, un necio, un orate o un farsante. El argumento procedente de una autoridad impertinente puede resultar de lo más nocivo para la sociedad y el conocimiento en general. Dos paradigmas de las consecuencias desastrosas del argumento de autoridad se hicieron tangibles en la Unión Soviética y en la Alemania nazi. En el 1º, la visión absurda sobre la selección artificial que tenía T. D. Lissenko, contribuyó de manera notable a las terribles hambrunas soviéticas. J. Monod puso de relieve lo inaudito del caso al escribir: "que un charlatán autodidacta y fanático haya dispuesto en su país, a mediados del siglo XX, de todos los medios del poder para imponer en biología una teoría inepta y en agricultura unas prácticas ineficaces, cuando no catastróficas; que este iluminado llegara a lanzar una censura oficial sobre la enseñanza y la práctica de una de las disciplinas biológicas fundamentales, la genética, es algo que sobrepasa la imaginación". En mi modesta opinión, Monod se quedó corto.
En el 2º paradigma, destaca el liderazgo del programa nuclear alemán por W. K. Heisenberg, que fue uno de los factores más decisivos en la derrota del Eje. No obstante, el fallo de dicho científico en la dirección del programa atómico nazi es más disculpable ya que -quizás- salvó muchas vidas; además, ni que decir tiene que la capacidad científica de Heisenberg era infinitamente superior a la de Lissenko. 
d. Particularización
Consiste en ampararse en casos aislados -a veces fuera de contexto- para desmantelar una idea que, en términos generales, es cierta. La menguante polémica sobre la peligrosidad de los alimentos transgénicos para la salud humana es una manipulación de este tipo. Es cierto que algunos roedores han muerto al ingerir determinados alimentos transgénicos en elevadas cantidades y que no son inocuos al 100% (como sucede con cualquier comestible). Sin embargo, su riesgo no es superior al de otros alimentos que se están comercializando con total naturalidad. De hecho, se someten a controles, ensayos toxicológicos e investigaciones más exhaustivas que los restantes nuevos alimentos. En estos, su proceso de fabricación no está sometido a una supervisión especial tan intensa y -muy a menudo- carecen de cualquier tipo de aval científico. Por desgracia, el miedo a los avances genéticos unido a ciertos intereses económicos injustificables, han golpeado con dureza a los productores de este tipo de alimentos.
e. Eufemismos
Se emplean para quitar hiero a un asunto en el que no interesa que el receptor tome conciencia de su gravedad. Es muy común en las informaciones de guerra, ya que no conviene que la acción de combate carezca de soporte popular. Resulta vergonzoso el abuso de la expresión "daños colaterales" por parte de los altos mandos del ejército estadounidense al referirse a las víctimas inocentes en guerras, como la de Vietnam, la de Afganistán o las dos de Irak. Otro ejemplo sangrante de eufemismo es el de las llamadas "mujeres de solaz" del ejército japonés durante la II Guerra Mundial. Dichas "mujeres" no eran otra cosa que niñas y jóvenes procedentes de Filipinas, Tailandia, Vietnam, Malasia, China, Corea, Japón, Indonesia y otros territorios ocupados por el ejército nipón, secuestradas y utilizadas como esclavas sexuales en contra de su voluntad. Muchas de ellas mutiladas, torturadas y/o asesinadas.
El eufemismo tiene un efecto muy pernicioso sobre la mente del receptor, pues distorsiona su concepto de justicia y le vuelve insensible a las atrocidades.
f. Terminología difusa
Algunas palabras como "libertad", "grandeza", "igualdad" y "honor", entre otras, tienen un  intenso contenido emocional pero poca utilidad racional si carecen de un contexto de aplicación apropiado. Resulta curioso que unos términos que evocan valores humanos positivos sean de uso común entre los dirigentes totalitarios para aferrarse al poder. Basta con establecer unos límites o un marco enfermizo para que justifiquen los actos más detestables.
g. Exageración y simplificación
Suele referirse a las bondades propias y/o a los fallos del adversario, aunque abarca un repertorio muy diverso. En cualquier caso, lo que se busca es una aceptación fanática con la menor discusión posible. En ocasiones se desvirtúa por completo la argumentación, engendrándose una idea falsa en extremo. Por ejemplo, al afirmar que "la droga mata", se está sometiendo a todas las drogas a un mismo rasero arbitrario pues algunas son casi inocuas, otras conllevan un mayor o menor riesgo y las hay que incluso pueden ser muy beneficiosas. Además, se ignoran otros parámetros como la dosis, el ambiente, la finalidad de consumo, la sensibilidad individual, etc.
h. Redefinición
Consiste en cambiar el significado de palabras o ideas para generar una ilusión de coherencia. Un ejemplo de redefinición famosa es la "Revolución Cultural" de Mao, cuya pretensión era aplastar todo tipo de culturas ajenas al régimen con el fin de implantar la suya. Por supuesto, llevándose por delante personas, monumentos, libros, manuscritos, etc. Es decir, más que una revolución cultural consistió en un exterminio de la cultura.
i. Revisionismo histórico
Busca transformar hechos pasados para garantizar una supremacía moral, intelectual, etc. sobre el adversario y/o sobre el pueblo. De este modo, manipulando el pasado se adquiere un mayor control del presente y del futuro inmediato. El revisionismo histórico ha acompañado al hombre desde tiempos inmemoriales. Ya en el Antiguo Egipto muchos faraones tenían la (mala) costumbre de borrar los nombres de sus predecesores en los cartuchos para grabar los suyos. Así, se proclamaban autores de grandes monumentos y gestas, favoritos de los dioses, etc. Las modalidades de esta técnica incluyen el estudio parcial de acontecimientos, su ocultación, la destrucción de pruebas, silenciar testigos molestos, etc. A corto plazo suele ser efectivo pero, a la larga, la farsa cae por su propio peso. 
j. Oscurecimiento
Se emplean expresiones sibilinas y ambiguas que no obedecen a una correcta definición argumental, sino a confundir al receptor, permitirle elaborar interpretaciones contradictorias, etc. A simple vista, se puede confundir con la llamada "terminología difusa". La diferencia estriba en que ésta hace uso de vocablos generales con evocación positiva para el receptor. En cambio, el oscurecimiento no busca tanto una adhesión como la inoperancia del receptor o el "hablar sin decir nada" para "no pillarse los dedos". Suele hacer acto de presencia en mítines electorales, declaraciones de interés financiero, anuncios publicitarios, etc.
k. Terminología disuasoria
Es aquella que dificulta la consideración de otras posibilidades. Alude a palabras que conducen al pensamiento unidireccional, reforzando innecesariamente la idea principal. Algunos ejemplos son las expresiones: "lo vi con mis propios ojos", "adhesión inquebrantable", "totalmente lleno", etc. Este uso perverso del pleonasmo y del refuerzo viciado ya fue denunciado por N. Chomsky.
l. Perversión científica
Es muy utilizada para conferir carácter científico a un texto que carece de él, o bien para distorsionar el carácter científico de uno que ya lo poseía. Esta ignominia tiene múltiples facetas: selección discrecional de artículos; estadísticas no concluyentes y/o interpretación errónea de las mismas; manejo de datos absolutos o relativos, según convenga; abuso de terminología especializada, etc.

 

Imagen: Napoleón Bonaparte, pionero en el dudoso arte de la manipulación informativa y hábil estructurador de la información.

 

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La información insalubre I: toma de contacto

La información insalubre I: toma de contacto

1. INTRODUCCIÓN

Atendiendo a una perspectiva histórica y biológica, la transmisión de información se ha mostrado esencial para la supervivencia del ser humano. Le ha permitido adaptarse a diversas condiciones y desarrollar una cultura única en el reino animal. El flujo de información que manejan los seres humanos es muy superior, en cantidad y complejidad, al del resto de seres vivos, hecho que se hace patente en casi todos sus actos volitivos.
Sin embargo, el concepto de información no implica siempre un resultado positivo. Ni  para el receptor, ni para el emisor. Depende de la intencionalidad y capacidad expresiva del emisor, de la captación e interpretación del receptor y de las posibles interferencias que sufra la información durante su transmisión. Éstas, serán mayores cuantos más actores participen en la conducción de un mismo mensaje, pues es casi inevitable que se modifique en ciertos aspectos. De las variables expuestas se deduce que tener más información no es un requisito indispensable para estar "mejor informado", debido a que los mensajes difieren en precisión, veracidad, utilidad, complejidad, etc. Por consiguiente, habrá informaciones no neutrales que afinen el sentido común y el criterio del individuo, mientras que otras pueden mermarlos. En ocasiones, de manera irreversible.
No cabe duda de que la información es relevante por sus consecuencias positivas o negativas sobre el receptor y el emisor, que verán afectados su comportamiento, su capacidad intelectual y hasta su supervivencia. La importancia de la información no es algo nuevo. El engaño, la ruptura de comunicaciones y la persuasión han sido medios comunes para conseguir de los fines deseados. Ello demuestra que "la información es poder" y que, con frecuencia, "la pluma es más fuerte que la espada".
Manejar la información con habilidad (es decir, captarla, procesarla, eliminarla y generarla con destreza), controlar la fuerza y otorgar favores discrecionalmente, son buenos cimientos para mantener el poder. Prescindir de los dos últimos conlleva un riesgo serio de perder el liderazgo. En cambio, ignorar el manejo de la información es un lujo que ningún dirigente se puede permitir.
Hasta la difusión de la imprenta europea, el control de la información hacía un gran hincapié en su bloqueo y ocultación. En el territorio gobernado, gran parte del pueblo llano tenía un acceso muy limitado a informaciones plurales y relevantes, siendo el analfabetismo y el "semiaislamiento" situaciones frecuentes. Con respecto al enemigo, cortar sus comunicaciones y evitar el espionaje eran asuntos de primer orden. Cuando la actuación de la imprenta de Gutenberg se hizo masiva, ocultar y eliminar informaciones empezó a resultar más complicado de lo habitual. En consecuencia, el control se orientó con preferencia a manipular la información existente. Uno de los pioneros en esta nueva estrategia fue Napoleón Bonaparte, auténtico tirano y genio de la estrategia. No sólo organizaba la información recibida con un pragmatismo envidiable, sino que se preocupó por establecer una compleja red de comunicaciones y por manipular a partidarios y adversarios. Para ello, se sirvió de publicaciones con fuerte contenido ideológico y de culto a su persona. Por ejemplo, la conocida "Le Journal de Bonaparte et des hommes vertues". Con menor difusión, las potencias opuestas al régimen napoleónico también ejercieron un papel destacado en el discutible arte de la manipulación. Esto engendró 2 frentes de persuasión: uno, muy cohesionado, en favor de la adhesión al imperio y otro, más o menos atomizado, promotor de la resistencia a los invasores.
En el siglo XX, el control más efectivo de la información corrió a cargo de los sistemas totalitarios; principalmente del soviético, perfeccionado con diversas aportaciones nacionalsocialistas. Las actuaciones se englobaban en dos tipos:
- Manipulación del conocimiento, sobre todo con la desinformación.
- Restricción de la circulación de informaciones no deseadas, merced a una maquinaria implacable de censura y represión.
Los totalitarismos superaron a los absolutismos y otras formas de gobierno tiránicas en el control discriminativo de la información. Su impresionante avance no se remitió a la manipulación más o menos intensa conocida hasta entonces, sino que pretendió una desprogramación y posterior reprogramación de la sociedad, deshumanizando al individuo. Nunca en la Historia se concentraron más esfuerzos por transformar a la persona en una pieza al servicio de la maquinaria gubernamental. Una pieza que, con frecuencia, aceptaba de buen grado su deshumanización. 
Por el contrario, en el mundo democrático la metodología de control informativo se ha orientado en otro sentido. En sus naciones la censura es escasa, pero la manipulación se ha refinado de forma inimaginable, apoyándose en la Ciencia y la Tecnología. El resultado es que un observador más o menos aséptico de un país democrático, encontrará serias dificultades para distinguir lo objetivo de lo subjetivo y lo pervertido. Mientras los regímenes totalitarios emplean técnicas de adhesión groseras, como la repetición machacona de eslóganes y la exaltación de valores impuestos, las democracias han afilado sus estrategias de un modo sibilino. Es típico que actúen en múltiples frentes insospechados, camuflen sus técnicas manipuladoras con habilidad, se amparen en la libertad para minarla desde dentro, etc. Muchas de las manipulaciones informativas tienen el mismo fundamento que las totalitarias y, sin embargo, parecen diametralmente opuestas.
Ante este alud informativo, el receptor siempre resulta dañado en mayor o menor medida. Se muestra indefenso ante el arma más poderosa de todas. Un arma que no busca tanto el miedo como el control del pensamiento. Un arma que se aprovecha de las capacidades cognitivas del ser humano, aquellas que la evolución perfeccionó para su supervivencia. Por si esto fuera poco, la información tiene otro efecto deletéreo: el del "engaño involuntario", debido a confusiones e imprecisiones de diversa naturaleza. En las sucesivas partes de este artículo se estudiará la información insalubre, la forma en que lesiona la salud mental, sus variedades y algunas técnicas para evitarla en lo posible.

 

 

2. TIPOLOGÍA DE LA INFORMACIÓN INSALUBRE

Estudiar las variedades de la información insana -o tal vez menos objetiva de lo deseable- reviste una gran complejidad. Hay muchos abordajes posibles y ninguno es del todo satisfactorio. Algunos generalizan demasiado, mientras que otros ganan en especificidad pero olvidan matices indispensables. Esta parte del ensayo tampoco va a ser perfecta, sólo se remitirá a ofrecer una perspectiva particular del asunto. En este caso se adoptará un criterio de responsabilidad identificable. Es decir, según sea atribuible la causalidad del fenómeno a uno o varios agentes concretos, o no lo sea puesto que todos participaran en ella de distinta forma y sin coordinación.

 

2.1. Problemática informativa con responsabilidad identificable

Se diferencian 2 categorías según la intencionalidad del emisor: negligencia y manipulación.

 

2.1.1. Negligencia

Invirtiendo un mínimo esfuerzo en comprender y contrastar la información que brota de los medios, es fácil apreciar un buen número de desaciertos. Desde simples faltas ortográficas o de pronunciación, hasta dislates de dimensiones inconcebibles. Los fallos por incompetencia no suelen acarrear consecuencias graves aunque, a veces, consiguen desfigurar por completo el mensaje, generando problemas de diversa índole. Afortunadamente, los responsables de los medios suelen corregir los errores de bulto con celeridad, lo cual es de agradecer.
La negligencia se origina de 2 maneras: por la poca profesionalidad del emisor o por la urgencia que requiere dar la noticia antes que la competencia. En realidad, una imprecisión por exceso de premura informativa es una falta de profesionalidad evidente. No obstante, se ha creído conveniente desgranar una de otra por la justificación económica que tienen aquellos errores debidos al apremio en "dar informaciones calientes". Es lógico pensar que un ligero retraso en la difusión de las noticias importantes puede acarrear serias desventajas para los medios rezagados. Aparece pues, un cierto conflicto entre asegurar la fiabilidad de la noticia y satisfacer la necesidad del consumidor. Esta situación especial no se da en los otros equívocos derivados de la falta de profesionalidad. En ellos, la exculpación no suele tener tanto peso, si es que tiene alguno distinto del de la falibilidad humana. Estudiaremos cada caso en profundidad:

A. Negligencia por falta de profesionalidad
Es muy posible que sea la más abundante desde un punto de vista cuantitativo y se debe a una gran diversidad de factores relacionados con la incompetencia. Pueden localizarse en cualquier operación del procesamiento de la información. Entre estos, destacan:
a. Dedicación insuficiente
Aparece cuando el reportero acude al lugar de la noticia pero no permanece el tiempo necesario para recoger la información idónea. Este fenómeno se observa a menudo en las conferencias, congresos, etc., donde algunos profesionales permanecen en la sala durante escasos minutos. De este modo, es fácil que recopilen informaciones incompletas y/o poco fiables. En ocasiones, los interfectos ni siquiera entran en la sala. Sólo preguntan a los asistentes o toman datos de algunos folletos y carteles con tal de no entrar a escuchar a los ponentes. Son notorios los casos sangrantes en los que se comentaron con pelos y señales eventos inexistentes, ya que fueron suspendidos a los pocos minutos de su inicio.
b. Elección errónea de la fuente informativa
En muchos casos no hay una amplia gama de opciones de donde tomar la información, como ocurre con las agencias de noticias, que son limitadas en número. En otras ocasiones, los periodistas tienen acceso nulo o restringido al origen la noticia, lo que les obliga a conformarse con una información de 2ª mano. Sin embargo, es muy frecuente que escojan una fuente inapropiada que podría haberse evitado: un individuo -grupo u organismo- inexperto en la cuestión; una fuente tendenciosa que no identificaron como tal; una fuente más accesible pero de peor calidad, etc.
c. Incomprensión de la información
Se debe a que el profesional se enfrenta a un tema que escapa a sus conocimientos. Cuando esto ocurre, es posible que plasme la noticia de forma somera y/o plagada de errores. Este tipo de negligencia es típica en aquellos asuntos que requieren cierta especialización. Por ejemplo, en los de carácter científico.
d. Fallos memorísticos
Se originan cuando la noticia no es tomada íntegramente de la fuente, sino que se extracta y completa en otro lugar. Si no se ha captado o plasmado con acierto y la memoria no acompaña, es posible que se desvirtúe la esencia del mensaje. La incompetencia por retención inadecuada ha ocasionado conflictos bastante graves y motivado que no pocos personajes de interés público se nieguen a conceder entrevistas a reporteros que no estén acompañados de sistemas de grabación.
e. Razonamientos anómalos 
Surgen al redactar la información obtenida y a menudo son difíciles de detectar incluso para los supervisores, pues no es raro que adopten un aspecto bastante coherente. Sus peores consecuencias son que conducen a conclusiones falsas y que pueden inducir a que se presuponga un acto de mala fe por parte del informador. A continuación se exponen 2 ejemplos ilustrativos:
El 1º hace referencia a un texto mal cohesionado, expuesto por R. G. Damborenea a título de desenmascarar un error argumental. Es el siguiente:
"No se puede decir que los sacerdotes católicos carezcan de responsabilidad en la guerrilla nicaragüense. Todos los revolucionarios de la región son católicos, como los sacerdotes. Es muy probable y más que probable que los sacerdotes sean revolucionarios marxistas, por los que no se les puede considerar inocentes en este conflicto".
A simple vista parece un argumento sólido, pero el error queda al descubierto al desgranarse las premisas de la conclusión:
Premisa 1ª: "Todos los revolucionarios de la región son católicos".
Premisa 2ª: "Todos los sacerdotes de la región son católicos".
Conclusión: "Luego, todos los sacerdotes de la región son revolucionarios".
El fracaso argumentativo radica en que la conclusión no se obtiene de las premisas, pues la 1ª no hace alusión a los sacerdotes. Pese a ello, se emplea para sustentar una conclusión torpe, al ser evidente que entre los católicos habrá revolucionarios y no revolucionarios. Además, el subconjunto católico sacerdotal no tiene por qué coincidir con el subconjunto católico revolucionario.
El 2º ejemplo muestra un razonamiento anómalo más fácil de detectar. En éste sólo hay una premisa, la cual no avala la conclusión del argumento, veámoslo:
"Desde que se instaló la central nuclear a orillas del río, su biodiversidad ha descendido un 30%. Es obvio que el agua procedente del sistema de refrigeración se está vertiendo a una temperatura superior a la legalmente permitida".
En este caso, se atribuye una ilegalidad a la central de forma gratuita. Por si fuera poco, se afirma -sin venir a cuento- que dicha irregularidad es la causa de que merme la biodiversidad del río. El error está en confundir relación con causalidad. Por desgracia, esta modalidad de razonamiento erróneo es bastante común en los medios, a pesar de su escasa dificultad para evidenciarla.
La orquestación de argumentos a partir de razonamientos espurios procede a menudo de los prejuicios, lo cual implica que, en cierta medida, muchos puedan considerarse actos de manipulación involuntarios.
f. Fallos en la supervisión y corrección
En los grandes medios de comunicación, la culpa de una negligencia no debe recaer siempre en el autor de la misma pues debería tener por encima a alguien que se haga cargo de su corrección. En ocasiones el supervisor teme enmendar al articulista u orador, o bien deposita una confianza ciega en él. Otras veces, sencillamente no revisa el escrito, ya sea por falta de tiempo, pereza, etc. Ahora bien, no hay que descartar que el remedio sea peor que la enfermedad. Es decir, que su corrección empeore -o no mejore- la situación.
g. Otras actuaciones negligentes
Son muy diversas por lo que enumerarlas todas superaría los objetivos del artículo. Destacan: captación del mensaje en una situación inapropiada (ruido de fondo, mala visibilidad, etc.), faltas ortográficas independientes del reportero, emisión de imágenes que no se corresponden con la información oral o escrita, problemas en la recepción audiovisual, etc.

B. Negligencia por premura informativa
El ansia por dar la última noticia antes que la competencia es una de las principales causas de errores involuntarios. Por ejemplo, al elegir una fuente de peor calidad, no contrastar informaciones, intentar cubrir demasiados eventos en poco tiempo, hacer una revisión ortográfica apresurada, etc. Hay noticias erradas en las que puede alegarse cierta justificación económica (ya comentada) pero en otras, dicha exculpación no es admisible. ¿La razón?, que la noticia ha quedado tan deformada que hubiera sido preferible abstenerse de publicarla, pues es imposible extraer conclusiones válidas del mensaje.

 

En la siguiente parte se continuará con la manipulación informativa, un aspecto más complejo y polémico que la simple negligencia.

 

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La complejidad de la vida III

La complejidad de la vida III

3. LO VIVO, LO INERTE Y LO "SEMIVIVO"

Como se vio en el artículo anterior, definir la vida es una tarea de complejidad inusitada, hoy en día acosada por las excepciones caprichosas que impone la naturaleza. Una parte importante de estas singularidades configura un problema que muchos especialistas tienden a evitar: las fronteras de la vida conocida. Un territorio peliagudo en el que es difícil separar lo vivo de lo inerte. Los integrantes del mismo, son seres de gran simplicidad estructural que desarrollan muy pocas funciones biológicas durante toda o parte de su existencia. Por si fuera poco, con frecuencia es imposible considerar dichas funciones como intrínsecas de la vida. No obstante, es curioso que muchos biólogos rechacen su pertenencia funcional a la biosfera, cuando son las Ciencias de la Vida las que han tomado la iniciativa de su estudio. Los principales seres, son:

3.1. Agentes infecciosos víricos y no convencionales
La única función que desempeñan es la de infectar seres vivos. Se dividen en 2 grupos:
3.1.1. Aquellos que tienen una molécula autorreplicante
Los más destacados por su abundancia y patogenicidad son los virus. Están formados por un ácido nucleico (ADN o ARN) y algunos elementos que los aíslan del medio externo. Los virus no entran en la célula por procedimientos activos, sino que es ella la que hace todo -o casi todo- el trabajo para introducirlos. La célula hospedadora incorpora el genoma viral (ADN o ARN traducido a ADN) a su propio material genético. Así, las órdenes del patógeno se agregan a las que tiene la propia célula, de un modo similar a lo que hacen los virus informáticos. El genoma viral tiene instrucciones para crear una maquinaria celular propia y alterar la presente. Su finalidad es crear una pequeña industria intracelular destinada a la producción de nuevos virus. El siniestro proceso de fabricación debilita a la célula y -cuando se generan virus muy rápido y en enormes cantidades, o se acumulan masivamente- provoca su destrucción.  
3.1.2. Aquellos que carecen de molécula autorreplicante
Si, a grandes rasgos, los virus aparentan estar más próximos a los seres vivos que a los inertes, con este grupo sucede lo contrario. Se trata de los priones: proteínas (o glicoproteínas) infecciosas. Su mecanismo de replicación consiste en transformar una proteína normal en una "proteína prion", o "prion" a secas. El mecanismo de acción es similar al de los vampiros, que convierten a las personas normales en otros vampiros. El prion induce un cambio conformacional en la proteína, afectando a las estructuras secundaria y terciaria. Esto la convierte en un nuevo prion: una proteína mucho más resistente que la original y con actividad catalítica para convertir a otras en priones. No cabe duda de que el caso es asimilable al de los vampiros en muchos aspectos pues, tanto el prion como el vampiro, son más resistentes que sus precursores. Las defensas inmunitarias son incapaces de destruirlos y soportan condiciones medioambientales extremas de pH, radiación, temperatura, etc. Es tal su resistencia que muy pocos virus y ninguna célula conocida se les aproxima en dicha cualidad. Dentro del organismo, los priones se ensamblan constituyendo fibrillas y placas que alteran el funcionamiento de las estructuras nerviosas del organismo hospedador. Además, se acumulan en las neuronas produciendo su destrucción, lo que deja oquedades microscópicas en el tejido nervioso. El resultado es el llamado patrón de vacuolización, típico de las encefalopatías que producen estos agentes infecciosos.

3.2. Elementos móviles de ADN
Ciertos microorganismos (procariotas y levaduras) tienen pequeñas moléculas de ADN circular que se replican de forma autónoma respecto a la célula: son los plásmidos. Se trata de pequeñas cadenas de ADN circular que pueden transferirse a otros seres vivos, en los que tienen efectos diversos. En ocasiones beneficiosos para el receptor (le confieren resistencias a antibióticos, a condiciones ambientales, etc.) pero a veces perjudiciales (la bacteria Agrobacterium tumefasciens transfiere ciertos plásmidos a los vegetales para infectarlos).

3.3. Endosimbiontes
La endosimbiosis se origina cuando dos o más seres vivos establecen una asociación de mutuo beneficio más allá de la simbiosis. Sin ella, al menos uno de los implicados no sobreviviría. Es lo que ocurre con los mamíferos y su microbiota digestiva: el animal les proporciona alimento y un medio idóneo para su supervivencia. Por su parte, los microbios le suministran nutrientes esenciales que no podría obtener por otra vía junto con otros beneficios para su salud. Cabe reseñar otra endosimbiosis más frecuente y profunda: la que se establece entre cloroplastos y mitocondrias con determinadas células eucariotas. Hoy se sabe que ambos orgánulos celulares fueron bacterias que se asociaron a las células hace miles de millones de años. Los cloroplastos son indispensables para que las células vegetales realicen la fotosíntesis. En cambio, las mitocondrias están en animales y vegetales, actuando -entre otras cosas- como centrales energéticas. Las células no sobrevivirían sin estos orgánulos y estos tampoco mantendrían su integridad fuera de una célula que los sustente. Las mitocondrias y los cloroplastos han perdido casi todos sus distintivos bacterianos originales; no obstante, aún mantienen un atisbo de independencia con respecto a la célula: se replican de manera autónoma. Este hecho relativiza la clasificación de las mitocondrias y los cloroplastos como seres vivos o partes de los mismos. Tal vez se trate de seres que perdieron cada vez más características biológicas según evolucionaban. El asunto no está claro.   

3.4. Parásitos obligados
Existen bacterias (como las del género Brucella) que carecen de la maquinaria bioquímica necesaria para su metabolismo, por lo que no pueden sobrevivir sin otras células. Se trata de auténticos parásitos obligados de energía, que desvían el metabolismo del hospedador hacia su propia supervivencia. Es difícil considerar vivas a unas bacterias que para realizar sus funciones vitales necesitan células que las introduzcan en su interior, permitiéndolas acceder a su maquinaria metabólica. Considerarlas seres vivos por el mero hecho de estar clasificadas como bacterias es un argumento muy pobre. Éste pierde más fuerza aún si se considera la existencia de unos pocos virus -como el mimivirus- cuyo genoma es más complejo que el de determinados procariotas. Aunque intuitivamente solemos encuadrar a las bacterias parásitas de energía como seres vivos, no estaría de más preguntarse si realmente están "vivas al 100%", como cualquiera de nosotros. El mismo problema se plantea en los siguientes seres que también "viven al límite".

3.5. Organismos latentes
Es frecuente entre los seres vivos, macro y microscópicos, la adopción de una fase de latencia cuando las condiciones medioambientales se tornan adversas. Unas fases de latencia son algo más profundas que el sueño, como es el caso de la hibernación. En cambio, otras son indiferenciables de la muerte. En estas últimas, los organismos no desarrollan ninguna o casi ninguna de sus funciones vitales y pueden conservarse intactos durante periodos más o menos largos. Se observan latencias extremas en semillas de vegetales (en las del loto pueden ser especialmente duraderas), esporas fúngicas y esporos bacterianos. Sería factible atribuirles vida porque en algún momento desempeñaron funciones vitales. Ahora bien, supóngase el caso de una bacteria que tuviera una vida vegetativa (la "normal") de unos poco minutos y entrase en esporulación por cientos o miles de años. Acudir al salvoconducto de una fase vegetativa potencial, permitiría afirmar que el ser está vivo. Sin embargo, ¿cabe considerarlo vivo durante la fase de latencia, siendo su actividad, a veces, inferior a la de un virus?, ¿sería un ser que entra en fases vivas e inertes?, ¿es suficiente criterio la potencialidad, cuando muchos de esos organismos no sobrevivirán tras su fase de latencia?

 

4. CONCLUSIONES

El tema podría dilatarse indefinidamente sin hallar una respuesta satisfactoria a la definición y comprensión de lo que es la vida. Se trata de un concepto abstracto e indeterminado por las 2 contingencias mencionadas al principio del ensayo. Mientras no se superen, será muy complejo solventar el problema y la vida permanecerá a la cabeza de los mayores enigmas del Universo.
Es muy posible que su estudio no lleve a ninguna parte, pero a menudo no es el fin lo que importa, sino el largo camino por recorrer. Este camino está revolucionando la Ciencia y ha despertado la curiosidad del hombre desde tiempos remotos. Tal vez nuestro destino sea conformarnos con una definición que no diste mucho de los versos de Calderón de la Barca: 
"¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción..."
O con una más ramplona, como la de Marisol, al afirmar que la vida es una tómbola. Una tómbola en la que la circunstancia de integrar lo vivo o lo inerte es fruto de la casualidad.
A pesar de ello, el camino andado nunca será en balde. La misteriosa senda que lleva al ansiado conocimiento de la vida nos está enseñando cómo funciona el Universo; nos está llevando a inventar nuevas tecnologías, antes impensables; y está replanteando nuestra actitud ante los seres vivos que nos rodean. Aunque quizás lo más destacado es que nos ha enseñado que estamos inmersos en la vida, algo extraño y magnífico que escapa a nuestra comprensión. Un fenómeno increíble ligado íntimamente al Universo. A ese Universo inconmensurable, donde la biosfera es menos que nada y el ser humano una pieza tan frágil que puede desaparecer en cualquier instante. Sin dejar el menor rastro.

 

5. AGRADECIMIENTOS 

Este ensayo no habría salido a la luz sin una conferencia de Juan Pérez Mercader a la que tuve ocasión de asistir. La actitud pedagógica, vastos conocimientos y sentido del humor de este entrañable investigador, aportaron la inspiración y orientación necesarias para llevarlo a término.

 

Imagen: microorganismos del zooplancton. 

 

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La complejidad de la vida II

La complejidad de la vida II

1. DIFICULTADES PARA SU ESTUDIO (continuación)

1.2. Falta de historia biológica (continuación)

- Teoría del caldo primigenio (continuación)
El punto más fuerte de dicha teoría es también su talón de Aquiles: en el laboratorio se han sintetizado numerosos principios inmediatos (moléculas orgánicas fundamentales para los seres vivos) a partir de agua y otras moléculas sencillas en determinadas condiciones. Hasta aquí parecería que la posibilidad del caldo primigenio es más viable que la de la panespermia. El problema es que desde los primeros experimentos hasta los actuales se han sintetizado muchas moléculas orgánicas pero nada de materia viva. Los resultados se han estancado. No se ha generado ni una sola célula ni molécula autorreplicante.
Ahora bien, no todo está perdido. Estudiando como se distribuyen e interaccionan los compuestos simples para constituir moléculas orgánicas, se ha conseguido plasmar dicha dinámica en programas matemáticos. La sorpresa resultó mayúscula al compararlos con simulaciones informáticas sobre la organización en el tiempo de las galaxias del universo conocido. Las similitudes eran muy sólidas. Es poco probable que tanta coincidencia sea fruto de la casualidad. El descubrimiento apunta más bien a la existencia de algún principio desconocido. Principio que está relacionado con ciertas ecuaciones de Einstein. Sus implicaciones no sólo refuerzan la teoría del caldo primigenio, sino también la de la panespermia y la hipotética vida en otros mundos. Este hecho podría ser el principio de una Evolución más biofísica que biológica e incluso de una teoría puente entre distintas disciplinas.
Aunque difícil de percibir, la teoría del caldo primigenio aún encierra otra trampa: supongamos que se logra sintetizar algún tipo de vida, por ejemplo: una célula. El hallazgo sería fabuloso pero no aclararía que la vida haya surgido de ese modo. Sólo demostraría la capacidad para crear vida a partir de lo inerte. Ni siquiera rozaríamos lo divino, pues tropezaríamos con la primera contingencia: se estaría sintetizando una vida basada en el carbono, del tipo terrestre, ya que el experimento intenta recrear unas condiciones específicas de este planeta.
Hoy en día se desconoce el origen de la vida, con ello se desvanece la oportunidad de pronunciar una definición apropiada de la misma, al menos de la que conocemos. Dilucidar cómo se inició la vida, permitiría afirmar que a partir del paso X lo inerte ha dejado de serlo. Se aislaría y estudiaría cada fase del proceso en profundidad, y se daría con el primer ser vivo. No cabe duda de que éste sería muy simple y -seguramente- delimitado del medio externo.
El origen de la vida quizás no se descifre al 100% a falta de una más que improbable máquina del tiempo. Sin embargo, las dificultades no acaban aquí, pues tampoco se dispone de una guía precisa del desarrollo histórico de la vida. De todas formas, hay un descubrimiento clave que ha aportado bastante luz al asunto. Un descubrimiento que se cuenta entre los más increíbles de la Humanidad: la Teoría de la Evolución. En un principio, Charles Darwin la formuló como una idea intuitiva y preclara, aunque llena de imprecisiones e irregularidades. En su obra maestra, Darwin estableció que las especies evolucionaban gracias a la Selección Natural, lo cual es cierto. Su mérito fue mayúsculo, al fraguar una revolución biológica que retumbó en los principales estamentos sociales y cambió la apreciación del ser humano sobre sí mismo. A pesar de ello, no dio con el quid de la cuestión. Carecía de los conocimientos necesarios para explicar de dónde procedía el cambio. La respuesta no tardó en llegar de manos de la Genética, que ha aportado diversos motores evolutivos o fuentes de la variación biológica. Algunas de las más relevantes, son: la mutación, la fusión de cariotipos, la endosimbiosis, la incorporación de genomas virales, la transformación, etc. Todos estos avances y otros no mencionados, han consolidado la Teoría de la Evolución bajo un nuevo nombre: neodarwinismo. Lo que empezó siendo una teoría ha terminado como un modelo bien cimentado. Cada nuevo descubrimiento refuerza dicha estructura y, al mismo tiempo, abre la puerta a habitaciones desconocidas repletas de interrogantes. El nivel alcanzado asegura que el desarrollo histórico de la vida se debe a la Evolución. Lo que no puede explicar exhaustivamente es cada suceso en particular.
A tenor de lo expuesto, la historia biológica se presenta como una película extraña: se han borrado los primeros minutos y el resto ha quedado indefinido. Con unas partes más o menos claras y otras ininteligibles. Entre medias, hay lapsos temporales brumosos en los que se intuyen acontecimientos variados. Es evidente que se tiene una idea buena del tipo de película proyectada (drama, histórica, comedia, ciencia ficción, etc.), pero no tanto de su argumento.

Las dos contingencias establecidas son murallas que se alzan casi infranqueables. Ante ellas, se erige el espíritu humano que, cual ejército implacable, no abandona su empeño por derribarlas. No es seguro que lo consiga, aunque sí es factible que llegue a una concepción de la vida más acertada que la actual.

 

2. ¿A QUÉ SE LLAMA VIDA, QUÉ ES ESTAR VIVO?

El concepto de vida que, a día de hoy, más se aproxima a la realidad es el aportado por la Biología. Visto lo visto, el lector ya habrá adivinado que no es del todo correcto, por no mencionar que adolece de falta de criterio uniforme al respecto. A continuación, se estudiarán algunas aproximaciones interesantes, señalando sus carencias principales.

- Definición fisiológica 
Un ser vivo es aquél compuesto de materia orgánica, capaz de desempeñar funciones como: comer, metabolizar, respirar, moverse, crecer y responder a estímulos.
Tal vez sea ésta la definición más imprecisa, ya que muchos seres vivos no cumplen alguna, o varias, de las funciones mencionadas. Los esporos bacterianos y las semillas no llevan a cabo casi ninguna, los gametos y algunos híbridos como las mulas son incapaces de reproducirse, etc. Por otra parte, el fuego, un vehículo de motor y otros objetos inanimados, sí que efectúan muchas de ellas.

- Definición metabólica
Un ser vivo es aquél delimitado del medio ambiente y que intercambia sustancias con el mismo sin alterarse.
Se trata de una definición obsoleta y poco útil. El motivo es que los individuos suelen sufrir modificaciones sustanciales en su intercambio con el exterior. Por ejemplo, existen ácidos grasos cuya proporción en el organismo depende, en gran medida, de los ingeridos en la dieta. Las variaciones en estos lípidos influyen en la composición del ser vivo y en su fisiología.

- Definición bioquímica
Un ser vivo es aquél que contiene alguna molécula autorreplicante (ácidos nucleicos u otras) que controla sus funciones vitales a través de la codificación de enzimas.
Quizás sea la que más se ajusta al tipo de vida conocida. Su punto flaco radica en excluir otras posibilidades de vida como la cibernética y la que pudiera habitar en otros planetas. Como no considera la falta de modelos comparativos de vida, su validez no es universal. Por otra parte, incluye a virus, virinos, ciertos elementos celulares, etc., que no está claro que vivan. De hecho, carecen de un reino específico en la taxonomía moderna.

- Definición genética
Un ser vivo es aquél que evoluciona por selección natural.
El pecado de ésta radica en su poca especificidad. Resulta ser tan amplia que incorpora a los polémicos seres recién mencionados y a otros aún más indeterminados: los priones, que serán tratados en el artículo siguiente. Ciertos autores han combinado esta definición con la formulada desde la perspectiva bioquímica, en un intento de que cubran sus deficiencias mutuamente. El resultado sigue sin ser óptimo.

- Definición termodinámica
Un ser vivo es una región localizada donde se produce un aumento del orden sin intervención externa. Mantiene su orden a expensas de generar entropía (desorden) en el exterior, con lo que no se vulnera el 2º principio de la Termodinámica.
A simple vista, es la más adecuada, pero escapa a ella un buen porcentaje de las neoplasias sólidas (tumores). Se trata de agrupaciones de células anárquicas que ignoran al organismo, son inmortales y se replican indefinidamente. Se podría afirmar que un tumor no es un ser vivo, lo cual es muy fácil de rebatir. Una razón es que en numerosos laboratorios sanitarios y microbiológicos se trabaja con cultivos de células cancerosas, las cuales crecen con pasmosa facilidad. Es probable que estén igual o más vivas que los seres humanos pues, mientras reciban alimento y condiciones apropiadas, se mantendrán con vida por tiempo indefinido. El cultivo no morirá jamás. Las células neoplásicas así aisladas sí que cumplen con la definición anterior, cosa que no ocurre con un buen número de tumores sólidos considerados in situ. En ellos existen fenómenos de neovascularización (formación de nuevos vasos) sin el más mínimo orden, acúmulos de múltiples tipos celulares en diferentes fases de división, etc. Al observarlo a microscopio, el tumor se presenta como un ser vivo anómalo. Una masa amorfa carente de cualquier patrón de orden. Se constituye como un organismo independiente, que no acata sus órdenes y "decide" que "el que manda es él". El tumor se comporta como un parásito, desviando los recursos del organismo hacia su estructura. Hacia esa masa anárquica que sobrevive gracias a una disposición chapucera pero efectiva.
Al contrario que esta definición de vida, el resto sí que se ajusta bastante bien al caso las neoplasias.

 

Imagen: mantis religiosa conservada en ámbar.

 

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La complejidad de la vida I

La complejidad de la vida I

1. DIFICULTADES PARA SU ESTUDIO

De todos los planetas conocidos, hay uno que destaca sobre el resto: la Tierra. Lo que llama la atención no es su tamaño, localización o composición química. No, es otra cosa. Es la vida. La vida es algo propio de nuestro planeta que no se ha detectado en los demás. Ni siquiera puede afirmarse su presencia en otros cuerpos celestes como estrellas, agujeros negros o cometas. Tampoco hay vida en las vastas distancias interestelares, donde el vacío es casi absoluto... Y, por si fuera poco, dentro de la Tierra la vida se remite sólo a una estrecha franja superficial llamada biosfera. Según nos alejamos de ella, la vida se hace más escasa hasta desaparecer por completo. Tal vez pensemos entonces que la vida es poco abundante en el Universo, y quizás nos equivoquemos. La situación es paradójica en extremo: por un lado se calcula que hay más estrellas en el Universo que granos de arena en la Tierra, la mayor parte de las cuales es muy probable que tenga planetas orbitando a su alrededor; algunos de ellos posiblemente habitados. Por otro lado, no disponemos de evidencias sólidas de vida fuera de la biosfera. Es decir, todos los indicios apuntan a que la vida sería algo frecuente en el Universo pero la realidad del ser humano es la opuesta. La tecnología astronómica nos permite vislumbrar lo que sucede a distancias inconmensurables, el problema es que lo vemos desde una óptica incompleta. Resulta extraño que detectemos hechos lejanos acontecidos hace miles de millones de años y, sin embargo, no veamos la vida que podría haber en esas regiones inexploradas. Es como buscar microbios en la selva, sobrevolándola en un avión de pasajeros.
De todas formas, no es preciso recurrir a la extraña distribución de la vida en el Universo conocido para percatarse de que la aproximación al tema es harto difícil. El concepto de vida es tan abstracto y difuso que ya entraña suficiente complejidad en sí mismo. A simple vista, tampoco parece suponer un quebradero de cabeza saber qué es algo vivo, los problemas se materializan cuando uno se pregunta: ¿por qué está vivo?, ¿dónde acaba la vida y empieza lo inerte?, o incluso ¿qué define como vivas a sus diferentes partes? Por intuición, el ser humano diferencia con bastante acierto lo vivo de lo inerte y de lo muerto (lo que ha dejado de vivir). En cambio, cuando intenta dar un razonamiento sólido y preciso a su intuición, suele fracasar estrepitosamente. Se topa con seres que no sabe si viven o no, con otros que parecen resucitar y morir "a voluntad" e incluso termina descubriendo que la estructura última de los seres vivos es bastante similar a la de la materia inerte. Es curioso que donde la intuición tiene cierto éxito, el razonamiento elaborado conduzca al nihilismo desesperanzador. No cabe duda de que algo falla. Las aproximaciones filosóficas generan una amplia gama de opciones en la definición de la vida. No aportan pruebas sólidas, no dan criterios contrastables y tampoco muestran acuerdo entre ellas. Los acercamientos desde la Ciencia, en cambio, son más uniformes y verificables. A pesar de ello, siguen sin aclarar el concepto de vida y es posible que jamás arrojen luz sobre el mismo. Este ensayo tratará el asunto desde una perspectiva científica, exponiendo las dificultades más acuciantes en la resolución del enigma de la vida.
Cuando se estudia la vida, surgen 2 contingencias insalvables:

1.1. Falta de referencias o modelos para comparar
En la Tierra, la vida fluye por doquier y es de lo más variada. En los bosques y selvas tropicales, se observan enormes árboles dispuestos a modo de pilares inmemoriales; existen microbios que colorean extensas masas de agua; hay organismos que apenas viven unas horas y otros tocados por el don de la inmortalidad; y con ellos y muchísimos más, coexiste uno capaz de reflexionar sobre estos temas e iniciar la búsqueda de la vida tras las fronteras de la biosfera. La heterogeneidad de seres vivos es inmensa y no se conoce por completo. Los organismos que habitan en la biosfera, y al mismo tiempo la integran, no cesan en la lucha por extender sus dominios fuera de la misma... Lo cual nos lleva a que es la propia biosfera la que intenta expandirse por nuevos territorios. Tal premisa parece conducir a la teoría Gaia, de no ser por un pequeño detalle: dentro de la biosfera no hay equilibrio. Aumenta y disminuye de una forma incesante e imprevisible. Los seres vivos compiten entre sí, se depredan entre sí y su diversidad no es constante. Asimismo, esta Gaia imperfecta está a merced de influencias externas que la hacen crecer hasta límites insospechados o menguar hasta su última expresión. Prueba de esto último son los meteoritos que impactaron contra la Tierra entre los períodos Cretácico/Terciario y Cámbrico/Ordovícico. La Pseudogaia que nos sustenta nunca está en equilibrio, ni estático ni dinámico. Es presa del caos, que hace acto de presencia desde el Universo que la alberga y desde su propio seno.
Con independencia de las alusiones al falso equilibrio, parece indudable que la vida es muy diversa y que ha colonizado territorios de lo más variopintos. Desde zonas con temperaturas bajo cero hasta otras próximas a los 100ºC, biotopos acuáticos y desérticos, lagos con pHs increíblemente ácidos o alcalinos y demás medios comunes y peculiares. En su adaptación a dichos medios y a las interacciones que surgieron en éstos, los seres vivos han desarrollado morfologías y estrategias casi inimaginables: fotosíntesis en gasterópodos, elevadas concentraciones de solutos en habitantes de las profundidades abisales, heterotrofia vegetal, respiración de pura roca en microorganismos, capacidad de biodegradar hasta el diamante, creación de comunidades con una "inteligencia coordinada" superior a la del total de sus miembros, etc. Posibilidades incalculables y no siempre bien estudiadas.
Pero ahora llega la 2ª paradoja del asunto. En esa maraña de procariotas, protistas, hongos, vegetales y animales, con millones de especies y sus asociaciones, de pronto caemos en que la variedad es ficticia. A nivel bioquímico son todos muy similares. Su estructura se basa en un átomo de los más abundantes del planeta: el carbono, que en la materia orgánica establece 4 enlaces con los átomos más próximos. En cuanto el científico se percata de este hecho, aparece un escollo para la comprensión de la vida: donde antes había múltiples clases de vida, ahora sólo hay una que adopta distintas formas, y las consecuencias de este suceso son descorazonadoras. La razón es que uno de los métodos de estudio preferido de las ciencias experimentales es la comparación. Sobre todo en la Biología... ¿Y cómo se puede estudiar la vida si no hay modelos con los que compararla?, ¿cómo estudiar los colores si a partir de un día viéramos el mundo en distintas gamas de verde? La carencia de modelos ya no permite definir la vida, sino sólo la vida conocida. Un paradigma común en los libros de Biología, Química Orgánica y Bioquímica es explicar por qué el carbono es el átomo indispensable para la vida y no lo es el silicio. La aclaración es simple y elegante, sin embargo tropieza con un error de generalización al pretender ser universal. Su única validez está en aclarar por qué el carbono es fundamental para la vida conocida en la Tierra. En otros mundos de características físico-químicas diferentes a las nuestras en los que haya surgido la vida, tal premisa podría no cumplirse. A lo mejor habría seres vivos basados en el silicio, en el carbono y en el silicio conjuntamente o en cualquier otro elemento químico. La dificultad radica en que no se dispone de opciones para comparar. Por consiguiente, se desconoce si el tipo de vida terrestre es universal o sólo uno más.
La contingencia del carbono puede resultar frustrante pero no lo es tanto. La unión de la Ciencia y la Tecnología se ha configurado como una nueva arma con para echar abajo esta barrera. Las misiones espaciales y el rastreo de señales extraterrestres son 2 intentos del ser humano por conocer una vida diferente a la de la Tierra. Si es más de lo mismo (vida basada en el carbono tetravalente), las aportaciones serían de lo más interesantes; mas si fuera una forma de vida distinta (basada en algún otro elemento químico), tal vez asistiéramos al descubrimiento más asombroso de la Humanidad. Por otra parte, los avances en informática y sus desarrollos colaterales, algún día podrían permitir construir nuevos seres vivos, a años luz de las computadoras y robots actuales. Este frente, quizás originara un tipo de vida de nanocircuitos y otras tecnologías, siendo sus implicaciones nada desdeñables. No obstante, sería complejo dilucidar si es un tipo de vida propia o una analogía casi perfecta de la nuestra. Una sombra carente de referencias extraterrestres y que, al no disponer de historia biológica, seríamos incapaces de diferenciar de la vida con total precisión... Y así se llega a la 2ª contingencia del tema, aún más difícil de resolver.

1.2. Falta de historia biológica
Dentro del único tipo de vida que conocemos -la terrestre, que no sabemos si es universal- aparece la incógnita sobre su origen y desarrollo histórico. Se conocen bastantes aspectos del asunto pero es casi imposible que se alcance una comprensión absoluta del mismo. Claro está, cuando no se entiende el pasado, malamente se puede analizar el presente y peor aún estimar el futuro. El origen de la vida en nuestro planeta aún permanece en el anonimato, aunque se han esgrimigo 2 propuestas no incompatibles:

- Teoría de la panespermia
Según ella, la vida no apareció en la Tierra sino que fue transportada por algún meteorito que impactó en las primeras etapas geológicas del planeta. Pudo traer algún tipo de ser vivo o las moléculas necesarias para su formación, las cuales se ensamblarían después del impacto. La elevada resistencia medioambiental de algunos microorganismos, el hallazgo de moléculas orgánicas en ciertos meteoritos y los fracasos laboratoriales en la síntesis de vida, son razones para no rechazar la panespermia a la ligera.

- Teoría del caldo primigenio
Más aceptada que la anterior, apuesta por un origen terrestre de la vida, pues el planeta ya cuenta con los elementos necesarios para su síntesis. Los primeros seres vivos se formarían en algún medio acuoso, llamado caldo primigenio o sopa primitiva. A día de hoy, no se ha llegado a un acuerdo sobre el lugar más apropiado para que se dieran las reacciones químicas que condujeron a la vida. La única unanimidad al respecto es que acontecieron en un medio acuoso, en el que hay diversos candidatos: las proximidades de volcanes submarinos, el agua líquida justo por debajo de un iceberg, la superficie del mar, aguas subterráneas, las proximidades de la costa, un lago, etc. Se han propuesto medios acuáticos muy heterogéneos en sus características, aunque ninguno respaldado por la evidencia.

 

Imagen: ojo de un felino, difuso como la vida misma. 

 

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La economía sumergida III

La economía sumergida III

9. APRECIACIONES INCORRECTAS SOBRE LA ECONOMÍA SUMERGIDA

La inabarcable variedad de actividades y situaciones reseñables dentro de la economía sumergida, conlleva generalizaciones peligrosas y afirmaciones rotundamente falsas. Si a esto se unen intereses políticos cargados de sesgos, se configura un caldo de cultivo para todo tipo de disparates. A continuación se examinarán algunos de los errores más difundidos:

9.1. La economía sumergida crea salarios bajos
La economía sumergida es un fiero competidor de la convencional y en muchos casos es indudable que reduce los sueldos. Con esta bajada, los salarios se acercan a su valor más justo en función del mercado. Ahora bien, el ajuste es pernicioso, pues el individuo sumergido no tiene los inconvenientes administrativos del emergido. Es decir, aunque el salario pueda aproximarse a uno más justo, la situación global del trabajador convencional es más injusta, al tener que soportar cargas y limitaciones que el otro no tiene. Se trata de una competencia desleal por la subsistencia y el poder adquisitivo.
No obstante, el recorte de salarios no es malo del todo, pues controla la inflación en cierta medida y reduce el riesgo de oligopolios, al permitir ofrecer productos y servicios a un precio inferior al estipulado.
Por otra parte, la creación de salarios bajos no tiene por qué ser intrínseca de la economía sumergida. Como se expuso en el artículo precedente, muchos trabajadores accederán a salarios más elevados que por la vía convencional.

9.2. La supremacía del empresario sobre el trabajador genera un contrato dictatorial
Esto es cierto sólo cuando se genera una situación de mono- u oligopolio (voluntario o involuntario) en cierta actividad sumergida. Es cierto que pueden darse unas condiciones perjudiciales para el trabajador, pero no lo es menos que éste suele disponer de una mayor flexibilidad. Así, no tiene por qué estar atado a un empresario explotador y, claro está, no todos los empresarios son explotadores. El contrato dictatorial más terrible se materializa cuando obligan al sujeto a desempeñar un determinado trabajo más próximo a la esclavitud que al empleo libre. Véase como caso extremo la trata de blancas. Es decir, cuando no se le permite otra opción laboral.

9.3. La economía sumergida no beneficia al estado ya que no declara impuestos
Es fácil comprender la falsedad de esta afirmación, pues existen actividades sumergidas que, al blanquear el dinero, hacen que un producto o servicio irregular termine cotizando. Quizás no tanto como debería, pero al menos cotiza algo. Por otra parte, una evasión inicial de impuestos puede hacer que una empresa crezca enormemente. De esta forma, es más factible que termine vigilada de cerca por la Administración, lo que dificultará su capacidad para vulnerar normas.
Sin embargo, esto no se puede generalizar: las PYMEs sumergidas sin ánimo o posibilidad de crecimiento siempre constituirán una lacra para el Estado. Algo similar ocurre con los trabajadores sumergidos que no aportan nada a la Hacienda Pública.

9.4. Estimula las actividades económicas ilegales
Hay que tener presente que los negocios que operan al margen de la ley integran la economía sumergida debido a su naturaleza transaccional. Es decir, el carácter de la actividad impide cualquier acuerdo legal y, ni tan siquiera, un mínimo contacto transparente con la Administración. Caso de haberlo, dicha actividad sería desmantelada de inmediato por ser ella el auténtico objeto de la prohibición y no la forma de ejercerla. Sería absurdo que un sicario diera de alta su oficio en la Seguridad Social o que pensara en declarar el IVA en función del tipo de muerte o paliza que le encarguen. Una vez aclarado este punto, pensar que es la propia economía sumergida lo que fomenta las actividades ilegales es un sinsentido completo. Lo que sucede es que la actividad ilegal es de lo más lucrativa, razón por la cual atrae a sus partícipes. El sumergimiento es sólo una condición necesaria, sin la cual la actividad no perduraría. Para verlo más claro, supóngase el espionaje industrial: es ilegal, sumergido y conlleva secretismo. Dicho secretismo es un requisito similar al del sumergimiento, pero ello no implica que transmita una falta de comunicación y un sigilo impenetrable al resto de la sociedad; o que promueva el espionaje industrial.

En otros casos, la actividad delictiva estimula una mayor ilegalidad por sus consecuencias y no por el mero hecho de integrar la economía sumergida. Por ejemplo, los robos de un drogadicto tienen su origen en la dependencia generada por los estupefacientes del narcotraficante y no porque éste se mueva en la economía sumergida. La cuestión es incluso más compleja, ya que la problemática del drogadicto tiene que ver también con otros factores, como: la adulteración del producto, la droga tomada, el entorno en el que se produjo el consumo, la genética del individuo, las causas que motivaron su acercamiento a las drogas, el alto precio de las mismas, etc.

Bien es verdad que en algunos casos hay riesgo de que la economía sumergida estimule otras actividades ilegales. Imagínese un defraudador de impuestos: si no le descubren, quizás consienta en asumir un riesgo mayor entrando en el tráfico de armas, el juego ilegal, etc. Mas esta posibilidad no es achacable al conjunto de la economía sumergida ni a todas las personas. A título de ejemplo, es plausible que alguien consiga que un moroso le abone su deuda mediante una paliza en defensa propia y opte por convertirse en matón profesional; o que un psicópata no peligroso mate a alguien por accidente y descubra un placer sexual inusitado, desatando al asesino en serie que lleva dentro; y hasta es posible que se de el caso de las películas de serie C en las que la amante despechada decide asumir el rol de viuda negra, eliminando a sucesivos maridos y amantes. Todas estas contingencias son factibles pero no sería razonable iniciar una guerra preventiva contra ellas. No existen medios suficientes y, de haberlos, se caería en el peligro de la dictadura: veces es preferible confiar en el ser humano.

En resumen, la economía sumergida (y sobre todo la clasificada como ilegal) puede inducir a la ilegalidad. Sin embargo, se pueden enumerar incontables factores que también propenden a ello: la pobreza, la desigualdad, la televisión, la falta de educación, la desestructuración familiar, los amigos, el alcohol, la inactividad, las taras psicológicas, acontecimientos traumáticos, etc. Los factores son legión y, al igual que la economía sumergida, no son decisivos.

9.5. Fomenta la inmigración y la explotación del inmigrante
Los inmigrantes normales (excluyendo redes mafiosas, delincuentes, etc.) no llegan a los países pensando en trabajar en la economía sumergida. Su propósito es mejorar el nivel de vida. La inmigración podrá ser bien recibida o resultar molesta, sin embargo es obvio que su meta última no es acabar sumergida. Por otra parte, salvo excepciones, los inmigrantes suelen encontrar unas condiciones de trabajo más favorables que en su patria. En caso contrario, regresan a su país. Otro tema es que caigan presa de alguna mafia que opere al margen de la ley o de algún empresario tiránico, asuntos comentados en el apartado 9.2.

A este respecto, debe entenderse qué es estar explotado. No es igual hablar de una explotación absoluta que de una relativa. En la 1ª, el individuo ingresa las filas de la miseria y sus condiciones laborales son denunciables. En la 2ª, el individuo se encuentra con unas condiciones duras o un mal salario, aunque ello no le impide tener una calidad de vida aceptable e incluso buena. Sería conveniente reflexionar sobre la explotación de los "temporeros" de la fruta, los camareros, los mineros, los pescadores y los becarios. Muy a menudo se encuentran miembros de estos colectivos que sólo se sienten explotados por ganar menos dinero y/o trabajar más que el vecino. Igual sucede con algunos inmigrantes, cuya cualificación es inferior a la de los habitantes del país al que llegan. En este caso tal vez se sientan explotados al no poder alcanzar determinados puestos, cuando la realidad es que quizás no sea apropiado que accedan a ellos.

Por otra parte, la economía sumergida puede constituir el único medio de subsistencia para los inmigrantes más desvalidos. Sin ella, ingresarían en la miseria o en la delincuencia.

9.6. La economía sumergida nos acerca a un mercado libre y justo
El que este tipo de economía esté menos intervenida y permita -en ocasiones- un ajuste de precios y salarios más real, no justifica dicha afirmación. Un mercado libre debe contar, entre otros aspectos, con la libertad de elección de todos sus integrantes y con la transparencia. Cuando una economía se divide en sumergida y emergida, es imposible hablar de una aproximación al mercado libre. La libertad de elección de sus actores no es igual ya que la competencia es imperfecta: unos se ven gravados por las autoridades administrativas y otros no; unos acceden a actividades crediticias y otros no; unos trabajan en varios empleos y otros no, etc. De la transparencia es mejor no hablar: si ya es deficiente en la economía convencional, en la sumergida constituye un buque insignia. Así pues, resulta disparatado o tendencioso confundir la economía sumergida con el libre mercado porque tengan unos pequeños puntos en común. Ni siquiera es una aproximación: son cosas diferentes e incompatibles.

9.7. La economía sumergida perjudica al trabajador al privarle de los beneficios estatales
La realidad suele ser completamente opuesta. El individuo sumergido tiende a aprovecharse de los beneficios del Estado: no sólo los directos, como los de la Seguridad Social, sino también de los indirectos (relativos a urbanismo, seguridad, medio ambiente, etc.) sin aportar demasiado a cambio. De hecho, es frecuente la compatibilización de un empleo emergido con uno o más sumergidos. Es entonces cuando se produce un mayor parasitismo del sumergido hacia el que no lo está.

Ahora bien, en los países menos desarrollados, donde la inmensa corrupción institucionalizada imposibilita un nivel de vida medio aceptable, la economía sumergida deja de ser una opción y se transforma en una necesidad.

Conclusión: los mitos y leyendas que rodean a la economía sumergida no son más que visiones parciales de un asunto complejo y polémico. Muchas afirmaciones gratuitas proceden de considerar a la economía sumergida como una única actividad con diversas facetas, cuando en realidad es una estructura económica paralela. Con sus rasgos comunes y diferenciadores respecto a la oficial.

 

10. CONTROL DE LA ECONOMÍA SUMERGIDA

Antes de proceder a cualquier control, hay que dilucidar si la economía sumergida es algo bueno o una simple lacra. En realidad, ni una cosa ni la otra. La economía sumergida tiene sus bondades y sus perjuicios. La determinación adoptada dependerá del tipo de nación:

- En un país poco desarrollado
Generalmente, la economía sumergida alcanza cotas altísimas. Sin embargo, actuar a fondo puede ser mas perjudicial que beneficioso. El Estado es incapaz de promover un nivel de vida, empleo e infraestructuras adecuados, por lo que la única solución para el individuo es buscarse la vida como pueda. Además, la corrupción imperante hace que el dinero recogido con los impuestos no se utilice en beneficio de la sociedad. Sus principales destinos son pagar la deuda externa y mantener una oligarquía cuya rapacidad es independiente de la ideología política. Por lo tanto, ante un panorama tan desolador, la economía sumergida (junto con la doméstica y la informal) es el único soporte para evitar una crisis humanitaria y económica peor a la reinante. Algo similar ocurre en las naciones desgastadas por un conflicto bélico o una posguerra.

- En un país desarrollado
Alcanza niveles menores e igualmente incuantificables. Una baja tasa de economía sumergida mejora el paro, favorece la actividad empresarial y descarga de obligaciones al Estado, sin menospreciar los inconvenientes nombrados en este artículo y en el anterior. Es por ello que algunos autores no dudan en defender que debe tolerarse la circulación de cierta cantidad de dinero negro. No obstante, nadie sabe cuánto hay en cada momento ni cuánto es el deseable. Por su parte, debe reconocerse que un control exhaustivo agotaría tantos recursos que sería peor el remedio que la enfermedad. Por consiguiente, el verdadero problema se da cuando la economía sumergida crece en exceso, deviniendo es un parásito implacable para la convencional y generando el círculo vicioso expuesto en la 2ª parte del ensayo. No menos peligroso sería el auge de determinadas modalidades de economía sumergida ilegal que aumentan la inseguridad ciudadana. Por ejemplo, las bandas mafiosas y los terroristas organizados.

Vistas ambas posiciones, es obvio que debe combatirse la economía sumergida al menos en los países desarrollados. Hay que evitar que se desborde y desintegre la economía oficial, aunque tampoco es adecuado diezmarla al 100%. Para ello es preciso actuar en 2 frentes distintos:

- Reduciendo la presión estatal
Las restricciones que impone la Administración son causa primordial de que mucha gente ingrese en las filas de los sumergidos. Tanto en aspectos fiscales como con prohibiciones, incompatibilidades, etc., se están añadiendo perturbaciones al mercado que dificultan la actividad del trabajador y del empresario. Bajar esta presión -no siempre justificada- es una medida que reduciría la economía sumergida. Al menos en teoría.

- Reforzando el régimen sancionador
Una vez aligerada la presión que ejerce el Estado, es imperativo orientar los esfuerzos hacia el régimen punitivo. Ya que el Estado ha optado por bajar en un primer momento sus ingresos (que a la larga serán mayores) y mejorar la libre competencia, no puede permitirse el lujo de que perduren las actividades clandestinas y egoístas de unos pocos. Hay que tener en cuenta que la codicia es intrínseca al ser humano y, por mucho que se afloje la intervención estatal, siempre habrá alguien dispuesto a sumergirse para ganar más que sus conciudadanos.

Ambas medidas deberán complementarse en pos de unos resultados satisfactorios. Aplicar una u otra por separado, siempre dejará una puerta abierta a que la economía sumergida entre en el desenfreno. Dicha situación no puede permitírsela un país con un nivel de desarrollo notable, so pena de tirar por la borda sus logros económicos conseguidos. En caso contrario, peligrará el nivel de vida de sus habitantes y el conjunto de la economía nacional.

 

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La economía sumergida II

La economía sumergida II

8. IMPLICACIONES DE LA ECONOMÍA SUMERGIDA

8.1. Implicaciones para los ciudadanos y el Estado
8.1.1. Distorsión de los indicadores económicos
Aunque la gran mayoría de los indicadores que miden la situación económica del país arrastran un error nada despreciable, éste es superior cuando la economía sumergida hace acto de presencia. Las perturbaciones más destacadas (que no únicas), son las siguientes:
- El PIB y la renta nacional se consideran inferiores a lo que son.
- El desempleo y la inflación se valoran superiores a lo que son.
El problema no se remite a esta alteración, sino a que el error se propaga a aquellos parámetros calculados a partir de los anteriores; y lo peor es que al no haber evidencia cuantificable de la economía sumergida, no se sabe en qué medida están falseados los datos.
8.1.2. Desviaciones entre objetivos y resultados de la política económica
En vista de lo anterior, los objetivos nacionales marcados para el ejercicio económico no se cumplirán, ya que los indicadores de partida no son fiables. Esta ineficacia de la política económica obliga a un mayor control por parte del Estado con el propósito de alcanzar las metas previstas. Para ello dispone de diversas herramientas, entre las que destaca en rapidez y eficacia la mayor presión oficial sobre el individuo: en forma de sanciones más elevadas, visitas al patrimonio más caras y -sobre todo- un aumento de los impuestos directos e indirectos. El sujeto sentirá dicho incremento y se verá más abocado a participar en la economía sumergida. De este modo se completa un círculo vicioso en el que la causa y la consecuencia se potencian en un bucle patológico.
8.1.3. Alteraciones en el funcionamiento del sistema económico
Una vez se ha entrado en la citada retroalimentación, unos ciudadanos estarán cada vez más perjudicados. Ello es debido a que las cargas económicas se cebarán con mayor dureza en aquellos que se nieguen a entrar en la economía sumergida. Su falta de oportunidad, su rectitud o su temor les impedirá encontrarán válvulas de escape alternativas, con lo que terminarán asfixiándose a sí mismos. Las consecuencias de este panorama son imprevisibles al ser imposible evaluar la economía sumergida. Puede haber huelgas, dificultad para cubrir servicios esenciales, estancamiento económico, etc.
8.1.4. Ligeras ventajas
Los ciudadanos obtendrán ciertos beneficios económicos, más a corto que a largo plazo. Por ejemplo: no tener que pagar el IVA, acceso a servicios y productos más baratos y/o no autorizados, etc.

8.2. Implicaciones para las empresas
Dependerá del grado de sumergimiento éstas:
8.2.1. Empresas completamente sumergidas
Muchas se incluyen dentro de la economía sumergida ilegal que se comentó en el apartado 5º del artículo anterior. Estas empresas obtienen pingües beneficios a corto-medio plazo por sus bajos costes productivos, la ausencia de competidores, la mayor libertad de actuación, etc. Sin embargo, el panorama a largo plazo no es muy halagüeño: la opacidad total de sus actividades les impide acceder a los mercados financieros: no obtienen créditos bancarios, no cotizan en Bolsa, etc., lo que dificulta su crecimiento en cierta medida. Por otra parte, el riesgo de tener que ocultar actividades ilegales es muy alto. De hecho, es tan elevado que puede ofuscar al empresario, bloqueando así su creatividad e induciéndole a cometer fallos de gestión; y si vivir con miedo es perjudicial, no lo es menos la posibilidad de que la autoridad competente desmantele la empresa de un plumazo. Es decir, el sumergimiento total es una alternativa muy rentable durante un corto periodo de tiempo pero no de por vida.
8.2.2. Empresas no sumergidas
Su situación respecto a las anteriores es de una seguridad superior a cambio de unos beneficios inferiores. Estas empresas se ven perjudicadas de no poder competir en igualdad de condiciones, ya que sus gastos son más elevados: la presión fiscal arremete contra ellas, cual martillo pilón, volviéndolas más rezagadas. 
8.2.3. Empresas parcialmente sumergidas
Es el caso más frecuente pues es raro el negocio que en algún momento no haya cometido una irregularidad en su beneficio, por pequeña que ésta sea. Esta actitud empresarial es la mejor opción de las 3: se asumen riesgos aceptables porque, al ser ligera la vulneración de las normas, es raro que se fijen en ellas. Por otra parte, esta pequeña ocultación proporciona determinadas ventajas sobre las empresas no sumergidas. Se trata, por tanto, de una modalidad con una gestión del riesgo más adecuada, lo que favorece su prosperidad a largo plazo.
Con lo expuesto en este apartado, no se pretende hacer una apología de la economía sumergida, sino exponer una realidad frente a la que no se debe mirar hacia otro lado, ni actuar bajo eufemismos ni medias verdades.

8.3. Implicaciones para los trabajadores
Hablar en términos absolutos supone caer en el maniqueísmo típico de este tema. Para evitarlo se tratarán diversos aspectos por separado:
- Condiciones laborales: en la mayor parte de los casos serán inferiores pues el empleado necesitado corre el riesgo de caer en manos de un empresario sin escrúpulos. Ello le puede suponer tener que trabajar en condiciones insalubres, sin las medidas de protección adecuadas, etc. Claro está, esto no es generalizable a cada caso particular: un empresario puede valorar en gran medida al trabajador sumergido y tratarle mejor de lo esperado.
- Salario: suele ser inferior al habitual, aunque depende mucho de la actividad realizada. Así pues, es raro que un narcotraficante situado en la parte más baja de la cadena de distribución no disponga de un sueldo más que aceptable en relación a la dureza de su trabajo. Lo mismo puede afirmarse de una prostituta de lujo que no declare sus ganancias a Hacienda.
- Riesgo legal: es el principal inconveniente de trabajar en la economía sumergida. Si te cazan es fácil que debas abonar una multa elevada, pierdas el empleo e incluso que pagues con penas de cárcel. Sería extremadamente raro que la sanción se limitase a una mera corrección de la situación laboral sin otras implicaciones. 
- Flexibilidad: es la ventaja más importante para el trabajador. Salvo que esté sometido a un sistema de explotación (extorsiones, esclavitud, etc.), podrá dedicar a su empleo el tiempo que más le convenga. De esta forma, cobrará más o menos según las horas dedicadas y el tipo de trabajo. Claro está, el beneficio más elevado se obtiene al compatibilizar actividades sumergidas y emergidas, de un modo similar a lo que sucedía con las empresas parcialmente sumergidas. Así, se aprovecha la cotización en la Seguridad Social, la ocultación al fisco, la compatibilización de más de un trabajo, etc. Además, la flexibilidad permite incorporar al mercado laboral a estudiantes, jubilados, etc., que de otro modo no tendrían acceso. En definitiva, la flexibilidad es capaz de suplir los bajos salarios, mejorando la renta absoluta del individuo y, sobre todo, de la unidad familiar.

8.4. En cualquier caso, existe una implicación que afecta a particulares, a empresas y al Estado: la dificultad para cobrar deudas. Los morosos que sólo perciben ingresos de la economía sumergida tienen gran facilidad para declararse insolventes. Como además les está vedada la financiación bancaria, no es raro que algunos se dediquen a solicitar préstamos sin ánimo de devolución.

 

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