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Resumen
- 07/04/2006 18:27 - La economía sumergida I
- 09/04/2006 07:53 - La economía sumergida II
- 09/04/2006 09:28 - La economía sumergida III
- 13/04/2006 09:21 - La complejidad de la vida I
- 14/04/2006 15:35 - La complejidad de la vida II
- 16/04/2006 12:56 - La complejidad de la vida III
07/04/2006
La economía sumergida I

1. INTRODUCCIÓN
Escribir un ensayo sobre la economía sumergida supone un reto y caer en sesgos difíciles, si no imposibles, de evitar. El gran problema de su estudio se asienta, entre otras razones, en:
A. La dificultad para definir unos límites que encuadren a la economía sumergida con claridad. A este respecto, no hay un acuerdo común en cuanto a incluir dentro de la misma a la economía delictiva, a la doméstica, a la informal, etc. Además, algunas actividades productivas entran dentro de la economía sumergida en determinados aspectos pero no en otros. Por si fuera poco, lo que en un momento dado se consideraba economía sumergida, puede no serlo a partir de cierta fecha, etc.
B. La controversia que envuelve a gran parte de los ensayos. Así pues, la economía sumergida es apreciada de un modo distinto por liberales y planificadores, por derechistas e izquierdistas, por las personas de moral supuestamente recta y las que operan al margen de la ley, por individuos poco apegados a la economía sumergida y aquellos que dependen de la misma, por ciudadanos de diferentes países, etc.
C. La imposibilidad de hacer análisis con cálculos fiables. Es lógico que al ser una actividad oculta, como su nombre indica, sea imposible validar las estimaciones que se hagan de ella. Este aspecto se tratará, pormenorizadamente, en el apartado 7º.
Los hándicaps mencionados complican cualquier intento por emprender ensayos serios sobre un tema tan peliagudo. El propósito del autor es desatarse de ideas preconcebidas, para fraguar un tratado breve que no desmerezca en transparencia y objetividad.
2. DEFINICIÓN
La economía sumergida es toda actividad económica, o conjunto de ellas, que vulnera alguna norma. Esto implica que puede vulnerar una sola norma, varias o todas las concernientes a dicha actividad.
3. DINERO BLANCO Y DINERO NEGRO
Cuando se habla de economía sumergida, es casi inevitable relacionarla con el famoso dinero negro. Sin embargo, no todo el mundo tiene claro su significado, por lo que no vendrá mal explicarlo: el dinero negro es "aquel que procede de una actividad económica sumergida", en contraposición con el blanco, que deriva de las transacciones que no vulneran ninguna norma. El adjetivo "negro" aplicado al dinero es un término desafortunado, de corte racista y muy poca especifidad: el origen de la expresión "dinero negro" hacía alusión al dinero de los negros, que muchas veces se suponía falso. Por consiguiente, el dinero negro era, al principio, el "dinero del negro". En contraposición, el dinero blanco era el dinero fiable, el auténtico: el "dinero del blanco". Por otra parte, la inespecificidad radica en que un mismo dinero puede ser blanco y negro en distintos momentos, o ser en parte blanco y en parte negro. El color que se atribuye al dinero está íntimamente ligado a la cualidad cromática del proceso productivo. El paradigma siguiente lo ilustrará con claridad: la fabricación de unos zapatos puede empezar con la piel de un animal cazado ilegalmente en un determinado país y continuar en otro, incorporando cordones, suelas, plantillas, elementos metálicos, etc., dentro de un proceso legal. Si entre los 2 países que transcurre el proceso de fabricación no hay acuerdos reguladores al respecto, los zapatos empezarán siendo negros y terminarán blancos. Es decir, el flujo de dinero que acompaña al proceso productivo habrá cambiado de color en consonancia con el mismo. Cuando el paso es de negro a blanco, como en el caso del calzado, la acción se denomina "blanqueo de dinero". Consiste en que un sujeto realiza una actividad que cumple las normas establecidas, vinculando a ella un medio de pago no regulado ("negro"). Dicho medio de pago no siempre es fácil de ver. En los zapatos, al sufragar la actividad ilegal de la caza, su transporte, etc., se está abonando -indirectamente- una parte de los costes de producción, mediante actuaciones ilícitas. Fabricar los zapatos en un taller clandestino en sus etapas iniciales; pagar a los trabajadores (o la maquinaria) con dinero obtenido de la extorsión u otros fondos negros, etc., también serían formas de blanquear el dinero. Tras el ejemplo, es sencillo comprender que el término "dinero negro" es poco específico y tal vez irreal, ya que lo que cambia de color es la situación del poseedor. Con independencia del blanqueo, el dinero también puede pasar de negro a blanco cuando se modifica la realidad económica. Es lo que sucede al legalizar la venta de algún producto.
Del mismo modo, existe el caso contrario: que el dinero blanco se transforme en negro, como ocurre con el tráfico ilegal de armas. Una pistola puede ser fabricada en una industria autorizada y terminar expedida al denominado mercado negro: el proceso productivo empezó blanco y terminó negro, ya que la mercancía desembocó en un mercado contrario a las normas oficiales.
A pesar de lo expuesto, no debe confundirse lo negro con lo delictivo. Un empleado que -ganando mucho o poco- trabaje sin un contrato (o con uno anómalo), estará en negro aún cuando su trabajo no suponga explotación ni conlleve delito alguno. Es el llamado "empleo oculto", que no tiene por qué estar relacionado con la delincuencia.
4. OTRAS ECONOMÍAS NO CONVENCIONALES
Aunque la economía es única, existen modalidades de la misma que escapan a la reglamentación administrativa. Con frecuencia se las equipara a la economía sumergida, sin considerar que tienen unas características diferenciadoras propias:
4.1. Economía informal
Es aquella que se ampara en un vacío legal (ausencia de regulación) o en la que el Estado hace la vista gorda, dejando la regulación en manos de individuos particulares o de redes mafiosas. Se establece cuando el Estado carece de medios de control suficientes, ya sea por corrupción o porque es incapaz de garantizar un servicio. La economía informal, también llamada "la otra economía", es propia de los países menos desarrollados. Su principal diferencia con la sumergida es que no vulnera ninguna norma, sino que actúa cuando la norma no existe, presenta huecos o es poco clara.
4.2. Economía doméstica
Es aquella que transcurre en el entorno familiar o entre compañeros, amigos, etc. Es decir, se basa en la confianza mutua y sus actividades son de préstamo, trueque, favores personales, ayudas, etc. En ocasiones se aproxima a la economía sumergida pero sin violar normas.
Tanto la economía sumergida como estas otras dos economías no convencionales, proliferan enormemente durante los conflictos bélicos. De hecho, a menudo superan en importancia a la economía oficial.
5. TIPOS DE ECONOMÍA SUMERGIDA
Establecer una clasificación según la actividad desempeñada por el empresario o el trabajador es una tarea imposible. Es preferible hacerlo en función de las connotaciones delictivas de dicha actividad. El método no es exacto pero sí sencillo de comprender y asimilar. Se distinguen:
5.1. Economía sumergida completamente ilegal
Es la que se basa en una actividad económica al margen de la ley. Destacan las siguientes modalidades: prostitución, narcotráfico, extorsión, secuestro, asesinato por encargo, tráfico de seres humanos, pornografía infantil, estafa, caza ilegal, etc. Es obvio que no se puede meter todo en el mismo saco, pues unas actividades pueden ser legales en unos territorios e ilegales en otros. Por ejemplo: la prostitución es admitida en unos países y no en otros; algunos permiten la venta de ciertas drogas, mientras que otros prohíben incluso su tenencia, etc. En este caso de las drogas, la situación puede ser legal o ilegal según el tipo considerado, la venta conjunta de determinadas drogas legales, el lugar en el que se efectúe la venta, etc. Es decir, las implicaciones delictivas son muy variables, lo que resta exactitud a esta clasificación.
5.2. Economía sumergida legal con algún aspecto irregular
Es la que consiste en una actividad económica que no atenta contra la ley pero en su desarrollo vulnera alguna norma. Cabe mencionar: el empleo oculto, no declarar el IVA, vender algunos productos fabricados en la clandestinidad, etc. Al igual que ocurría con la variante anterior, existen muchas actividades difíciles de encuadrar en este grupo. Por lo general, la economía sumergida legal es menos dañina para la sociedad que la ilegal, aunque no se puede generalizar.
6. CAUSAS DE LA ECONOMÍA SUMERGIDA
La economía sumergida ha existido desde tiempos inmemoriales, acompañando al ser humano a lo largo de su viaje por la Historia. Afirmar la existencia de una única causa última -como señala más de un autor- es una actitud tan sesgada y simplona que hace sospechar de intenciones poco honradas.
Una causa bastante aceptada es la regulación, fiscalización y restricciones que imponen los gobiernos. Cuanto más presionen al empresario y al trabajador, mayor será su tentación de buscar beneficios y medios de subsistencia no convencionales. Ante crisis económicas, fraudes políticos, conflictos bélicos, etc. que perjudiquen al individuo, más se agudizará su necesidad de acudir a la economía sumergida. Ello se debe a una merma considerable de su capacidad para afrontar las limitaciones impuestas por el gobierno. Además, en estas tesituras extremas el afán recaudatorio del Estado suele desbordarse, generando unas desigualdades sociales de magnitud inusitada.
Sin embargo, sería absurdo culpar de todo al Estado. Hay que contar también con que la maximización de beneficios es intrínseca al ser humano, y que en ciertos individuos está especialmente desarrollada. La codicia es una cualidad ubicua, por lo que no sería de extrañar que en un país con una ínfima presión administrativa, también aparecieran sujetos que intentasen evadirla, por escasa que ésta fuera. Para muchos, la única solución segura al 100% sería la supresión del Estado. Sin embargo, la experiencia histórica demuestra que es una entelequia imposible de llevar a la práctica.
Por otra parte, cualquier forma de gobierno que cuente con un Estado razonable, deberá afrontar problemas como la extorsión, el asesinato por encargo, etc., que jamás abandonarán la economía sumergida. En estos casos, los implicados no pretenden alejar los beneficios de las garras del sistema tributario, trabajar más de lo estipulado, etc., sino mantener una actividad lucrativa que perjudica gravemente a terceros y a la sociedad en su conjunto. Sobra decir que cualquier reducción significativa en las regulaciones económicas de la Administración, caería en un saco roto.
7. CUANTIFICACIÓN DE LA ECONOMÍA SUMERGIDA
Es imposible conocer qué porcentaje del PIB equivale al capital movido por la economía sumergida, a cuántas personas sustenta, qué sexo se ha incorporado más a la misma, en qué medida afecta a cada sector productivo, etc. Todas las estimaciones al respecto son falsas, por muy prestigiosa que sea la institución que las lleve a cabo. La razón es que es infrecuente que las personas integradas en la economía sumergida deseen dar a conocer públicamente su situación. Además, los testimonios de los testigos ajenos a las actividades sumergidas tampoco son fiables, pues a menudo tienen una visión limitada del asunto.
Por consiguiente, los cálculos realizados partirán de cifras, que:
- En caso de tomarse al pie de la letra, implican generar análisis con sesgo a la baja. La razón es que los datos ocultos no ingresan en las estadísticas. Sin embargo, es infrecuente que alguien no "sumergido" afirme estarlo.
- En caso de aumentarse artificialmente, caen en la arbitrariedad más absoluta. Si se inflan las cifras, presuponiendo que son inferiores a las reales, es posible que queden muy por encima o por debajo del dato real.
En ambos casos, lo más lamentable es que se desconoce en qué medida están erradas las estimaciones. Al ignorarse qué error acompaña a los resultados, no es factible tener ni una somera idea del tema.
Ahora bien, hay cosas que sí que se pueden saber con sentido común y una mínima observación, por ejemplo:
- En los países menos desarrollados suele tener más peso la economía sumergida.
- La economía sumergida no es una fantasía de la que se hable por hablar. Existe y, en mayor o menor medida, casi todos han participado en la misma: no pagando el IVA en algún servicio, trabajando sin cotizar, etc.
- En las naciones sometidas a férreas dictaduras planificadoras, la economía sumergida tiene menos oportunidades de florecer. Habrá un desarrollo mayor de la economía informal y de la doméstica, pero no de la sumergida.
09/04/2006
La economía sumergida II

8. IMPLICACIONES DE LA ECONOMÍA SUMERGIDA
8.1. Implicaciones para los ciudadanos y el Estado
8.1.1. Distorsión de los indicadores económicos
Aunque la gran mayoría de los indicadores que miden la situación económica del país arrastran un error nada despreciable, éste es superior cuando la economía sumergida hace acto de presencia. Las perturbaciones más destacadas (que no únicas), son las siguientes:
- El PIB y la renta nacional se consideran inferiores a lo que son.
- El desempleo y la inflación se valoran superiores a lo que son.
El problema no se remite a esta alteración, sino a que el error se propaga a aquellos parámetros calculados a partir de los anteriores; y lo peor es que al no haber evidencia cuantificable de la economía sumergida, no se sabe en qué medida están falseados los datos.
8.1.2. Desviaciones entre objetivos y resultados de la política económica
En vista de lo anterior, los objetivos nacionales marcados para el ejercicio económico no se cumplirán, ya que los indicadores de partida no son fiables. Esta ineficacia de la política económica obliga a un mayor control por parte del Estado con el propósito de alcanzar las metas previstas. Para ello dispone de diversas herramientas, entre las que destaca en rapidez y eficacia la mayor presión oficial sobre el individuo: en forma de sanciones más elevadas, visitas al patrimonio más caras y -sobre todo- un aumento de los impuestos directos e indirectos. El sujeto sentirá dicho incremento y se verá más abocado a participar en la economía sumergida. De este modo se completa un círculo vicioso en el que la causa y la consecuencia se potencian en un bucle patológico.
8.1.3. Alteraciones en el funcionamiento del sistema económico
Una vez se ha entrado en la citada retroalimentación, unos ciudadanos estarán cada vez más perjudicados. Ello es debido a que las cargas económicas se cebarán con mayor dureza en aquellos que se nieguen a entrar en la economía sumergida. Su falta de oportunidad, su rectitud o su temor les impedirá encontrarán válvulas de escape alternativas, con lo que terminarán asfixiándose a sí mismos. Las consecuencias de este panorama son imprevisibles al ser imposible evaluar la economía sumergida. Puede haber huelgas, dificultad para cubrir servicios esenciales, estancamiento económico, etc.
8.1.4. Ligeras ventajas
Los ciudadanos obtendrán ciertos beneficios económicos, más a corto que a largo plazo. Por ejemplo: no tener que pagar el IVA, acceso a servicios y productos más baratos y/o no autorizados, etc.
8.2. Implicaciones para las empresas
Dependerá del grado de sumergimiento éstas:
8.2.1. Empresas completamente sumergidas
Muchas se incluyen dentro de la economía sumergida ilegal que se comentó en el apartado 5º del artículo anterior. Estas empresas obtienen pingües beneficios a corto-medio plazo por sus bajos costes productivos, la ausencia de competidores, la mayor libertad de actuación, etc. Sin embargo, el panorama a largo plazo no es muy halagüeño: la opacidad total de sus actividades les impide acceder a los mercados financieros: no obtienen créditos bancarios, no cotizan en Bolsa, etc., lo que dificulta su crecimiento en cierta medida. Por otra parte, el riesgo de tener que ocultar actividades ilegales es muy alto. De hecho, es tan elevado que puede ofuscar al empresario, bloqueando así su creatividad e induciéndole a cometer fallos de gestión; y si vivir con miedo es perjudicial, no lo es menos la posibilidad de que la autoridad competente desmantele la empresa de un plumazo. Es decir, el sumergimiento total es una alternativa muy rentable durante un corto periodo de tiempo pero no de por vida.
8.2.2. Empresas no sumergidas
Su situación respecto a las anteriores es de una seguridad superior a cambio de unos beneficios inferiores. Estas empresas se ven perjudicadas de no poder competir en igualdad de condiciones, ya que sus gastos son más elevados: la presión fiscal arremete contra ellas, cual martillo pilón, volviéndolas más rezagadas.
8.2.3. Empresas parcialmente sumergidas
Es el caso más frecuente pues es raro el negocio que en algún momento no haya cometido una irregularidad en su beneficio, por pequeña que ésta sea. Esta actitud empresarial es la mejor opción de las 3: se asumen riesgos aceptables porque, al ser ligera la vulneración de las normas, es raro que se fijen en ellas. Por otra parte, esta pequeña ocultación proporciona determinadas ventajas sobre las empresas no sumergidas. Se trata, por tanto, de una modalidad con una gestión del riesgo más adecuada, lo que favorece su prosperidad a largo plazo.
Con lo expuesto en este apartado, no se pretende hacer una apología de la economía sumergida, sino exponer una realidad frente a la que no se debe mirar hacia otro lado, ni actuar bajo eufemismos ni medias verdades.
8.3. Implicaciones para los trabajadores
Hablar en términos absolutos supone caer en el maniqueísmo típico de este tema. Para evitarlo se tratarán diversos aspectos por separado:
- Condiciones laborales: en la mayor parte de los casos serán inferiores pues el empleado necesitado corre el riesgo de caer en manos de un empresario sin escrúpulos. Ello le puede suponer tener que trabajar en condiciones insalubres, sin las medidas de protección adecuadas, etc. Claro está, esto no es generalizable a cada caso particular: un empresario puede valorar en gran medida al trabajador sumergido y tratarle mejor de lo esperado.
- Salario: suele ser inferior al habitual, aunque depende mucho de la actividad realizada. Así pues, es raro que un narcotraficante situado en la parte más baja de la cadena de distribución no disponga de un sueldo más que aceptable en relación a la dureza de su trabajo. Lo mismo puede afirmarse de una prostituta de lujo que no declare sus ganancias a Hacienda.
- Riesgo legal: es el principal inconveniente de trabajar en la economía sumergida. Si te cazan es fácil que debas abonar una multa elevada, pierdas el empleo e incluso que pagues con penas de cárcel. Sería extremadamente raro que la sanción se limitase a una mera corrección de la situación laboral sin otras implicaciones.
- Flexibilidad: es la ventaja más importante para el trabajador. Salvo que esté sometido a un sistema de explotación (extorsiones, esclavitud, etc.), podrá dedicar a su empleo el tiempo que más le convenga. De esta forma, cobrará más o menos según las horas dedicadas y el tipo de trabajo. Claro está, el beneficio más elevado se obtiene al compatibilizar actividades sumergidas y emergidas, de un modo similar a lo que sucedía con las empresas parcialmente sumergidas. Así, se aprovecha la cotización en la Seguridad Social, la ocultación al fisco, la compatibilización de más de un trabajo, etc. Además, la flexibilidad permite incorporar al mercado laboral a estudiantes, jubilados, etc., que de otro modo no tendrían acceso. En definitiva, la flexibilidad es capaz de suplir los bajos salarios, mejorando la renta absoluta del individuo y, sobre todo, de la unidad familiar.
8.4. En cualquier caso, existe una implicación que afecta a particulares, a empresas y al Estado: la dificultad para cobrar deudas. Los morosos que sólo perciben ingresos de la economía sumergida tienen gran facilidad para declararse insolventes. Como además les está vedada la financiación bancaria, no es raro que algunos se dediquen a solicitar préstamos sin ánimo de devolución.
La economía sumergida III

9. APRECIACIONES INCORRECTAS SOBRE LA ECONOMÍA SUMERGIDA
La inabarcable variedad de actividades y situaciones reseñables dentro de la economía sumergida, conlleva generalizaciones peligrosas y afirmaciones rotundamente falsas. Si a esto se unen intereses políticos cargados de sesgos, se configura un caldo de cultivo para todo tipo de disparates. A continuación se examinarán algunos de los errores más difundidos:
9.1. La economía sumergida crea salarios bajos
La economía sumergida es un fiero competidor de la convencional y en muchos casos es indudable que reduce los sueldos. Con esta bajada, los salarios se acercan a su valor más justo en función del mercado. Ahora bien, el ajuste es pernicioso, pues el individuo sumergido no tiene los inconvenientes administrativos del emergido. Es decir, aunque el salario pueda aproximarse a uno más justo, la situación global del trabajador convencional es más injusta, al tener que soportar cargas y limitaciones que el otro no tiene. Se trata de una competencia desleal por la subsistencia y el poder adquisitivo.
No obstante, el recorte de salarios no es malo del todo, pues controla la inflación en cierta medida y reduce el riesgo de oligopolios, al permitir ofrecer productos y servicios a un precio inferior al estipulado.
Por otra parte, la creación de salarios bajos no tiene por qué ser intrínseca de la economía sumergida. Como se expuso en el artículo precedente, muchos trabajadores accederán a salarios más elevados que por la vía convencional.
9.2. La supremacía del empresario sobre el trabajador genera un contrato dictatorial
Esto es cierto sólo cuando se genera una situación de mono- u oligopolio (voluntario o involuntario) en cierta actividad sumergida. Es cierto que pueden darse unas condiciones perjudiciales para el trabajador, pero no lo es menos que éste suele disponer de una mayor flexibilidad. Así, no tiene por qué estar atado a un empresario explotador y, claro está, no todos los empresarios son explotadores. El contrato dictatorial más terrible se materializa cuando obligan al sujeto a desempeñar un determinado trabajo más próximo a la esclavitud que al empleo libre. Véase como caso extremo la trata de blancas. Es decir, cuando no se le permite otra opción laboral.
9.3. La economía sumergida no beneficia al estado ya que no declara impuestos
Es fácil comprender la falsedad de esta afirmación, pues existen actividades sumergidas que, al blanquear el dinero, hacen que un producto o servicio irregular termine cotizando. Quizás no tanto como debería, pero al menos cotiza algo. Por otra parte, una evasión inicial de impuestos puede hacer que una empresa crezca enormemente. De esta forma, es más factible que termine vigilada de cerca por la Administración, lo que dificultará su capacidad para vulnerar normas.
Sin embargo, esto no se puede generalizar: las PYMEs sumergidas sin ánimo o posibilidad de crecimiento siempre constituirán una lacra para el Estado. Algo similar ocurre con los trabajadores sumergidos que no aportan nada a la Hacienda Pública.
9.4. Estimula las actividades económicas ilegales
Hay que tener presente que los negocios que operan al margen de la ley integran la economía sumergida debido a su naturaleza transaccional. Es decir, el carácter de la actividad impide cualquier acuerdo legal y, ni tan siquiera, un mínimo contacto transparente con la Administración. Caso de haberlo, dicha actividad sería desmantelada de inmediato por ser ella el auténtico objeto de la prohibición y no la forma de ejercerla. Sería absurdo que un sicario diera de alta su oficio en la Seguridad Social o que pensara en declarar el IVA en función del tipo de muerte o paliza que le encarguen. Una vez aclarado este punto, pensar que es la propia economía sumergida lo que fomenta las actividades ilegales es un sinsentido completo. Lo que sucede es que la actividad ilegal es de lo más lucrativa, razón por la cual atrae a sus partícipes. El sumergimiento es sólo una condición necesaria, sin la cual la actividad no perduraría. Para verlo más claro, supóngase el espionaje industrial: es ilegal, sumergido y conlleva secretismo. Dicho secretismo es un requisito similar al del sumergimiento, pero ello no implica que transmita una falta de comunicación y un sigilo impenetrable al resto de la sociedad; o que promueva el espionaje industrial.
En otros casos, la actividad delictiva estimula una mayor ilegalidad por sus consecuencias y no por el mero hecho de integrar la economía sumergida. Por ejemplo, los robos de un drogadicto tienen su origen en la dependencia generada por los estupefacientes del narcotraficante y no porque éste se mueva en la economía sumergida. La cuestión es incluso más compleja, ya que la problemática del drogadicto tiene que ver también con otros factores, como: la adulteración del producto, la droga tomada, el entorno en el que se produjo el consumo, la genética del individuo, las causas que motivaron su acercamiento a las drogas, el alto precio de las mismas, etc.
Bien es verdad que en algunos casos hay riesgo de que la economía sumergida estimule otras actividades ilegales. Imagínese un defraudador de impuestos: si no le descubren, quizás consienta en asumir un riesgo mayor entrando en el tráfico de armas, el juego ilegal, etc. Mas esta posibilidad no es achacable al conjunto de la economía sumergida ni a todas las personas. A título de ejemplo, es plausible que alguien consiga que un moroso le abone su deuda mediante una paliza en defensa propia y opte por convertirse en matón profesional; o que un psicópata no peligroso mate a alguien por accidente y descubra un placer sexual inusitado, desatando al asesino en serie que lleva dentro; y hasta es posible que se de el caso de las películas de serie C en las que la amante despechada decide asumir el rol de viuda negra, eliminando a sucesivos maridos y amantes. Todas estas contingencias son factibles pero no sería razonable iniciar una guerra preventiva contra ellas. No existen medios suficientes y, de haberlos, se caería en el peligro de la dictadura: veces es preferible confiar en el ser humano.
En resumen, la economía sumergida (y sobre todo la clasificada como ilegal) puede inducir a la ilegalidad. Sin embargo, se pueden enumerar incontables factores que también propenden a ello: la pobreza, la desigualdad, la televisión, la falta de educación, la desestructuración familiar, los amigos, el alcohol, la inactividad, las taras psicológicas, acontecimientos traumáticos, etc. Los factores son legión y, al igual que la economía sumergida, no son decisivos.
9.5. Fomenta la inmigración y la explotación del inmigrante
Los inmigrantes normales (excluyendo redes mafiosas, delincuentes, etc.) no llegan a los países pensando en trabajar en la economía sumergida. Su propósito es mejorar el nivel de vida. La inmigración podrá ser bien recibida o resultar molesta, sin embargo es obvio que su meta última no es acabar sumergida. Por otra parte, salvo excepciones, los inmigrantes suelen encontrar unas condiciones de trabajo más favorables que en su patria. En caso contrario, regresan a su país. Otro tema es que caigan presa de alguna mafia que opere al margen de la ley o de algún empresario tiránico, asuntos comentados en el apartado 9.2.
A este respecto, debe entenderse qué es estar explotado. No es igual hablar de una explotación absoluta que de una relativa. En la 1ª, el individuo ingresa las filas de la miseria y sus condiciones laborales son denunciables. En la 2ª, el individuo se encuentra con unas condiciones duras o un mal salario, aunque ello no le impide tener una calidad de vida aceptable e incluso buena. Sería conveniente reflexionar sobre la explotación de los "temporeros" de la fruta, los camareros, los mineros, los pescadores y los becarios. Muy a menudo se encuentran miembros de estos colectivos que sólo se sienten explotados por ganar menos dinero y/o trabajar más que el vecino. Igual sucede con algunos inmigrantes, cuya cualificación es inferior a la de los habitantes del país al que llegan. En este caso tal vez se sientan explotados al no poder alcanzar determinados puestos, cuando la realidad es que quizás no sea apropiado que accedan a ellos.
Por otra parte, la economía sumergida puede constituir el único medio de subsistencia para los inmigrantes más desvalidos. Sin ella, ingresarían en la miseria o en la delincuencia.
9.6. La economía sumergida nos acerca a un mercado libre y justo
El que este tipo de economía esté menos intervenida y permita -en ocasiones- un ajuste de precios y salarios más real, no justifica dicha afirmación. Un mercado libre debe contar, entre otros aspectos, con la libertad de elección de todos sus integrantes y con la transparencia. Cuando una economía se divide en sumergida y emergida, es imposible hablar de una aproximación al mercado libre. La libertad de elección de sus actores no es igual ya que la competencia es imperfecta: unos se ven gravados por las autoridades administrativas y otros no; unos acceden a actividades crediticias y otros no; unos trabajan en varios empleos y otros no, etc. De la transparencia es mejor no hablar: si ya es deficiente en la economía convencional, en la sumergida constituye un buque insignia. Así pues, resulta disparatado o tendencioso confundir la economía sumergida con el libre mercado porque tengan unos pequeños puntos en común. Ni siquiera es una aproximación: son cosas diferentes e incompatibles.
9.7. La economía sumergida perjudica al trabajador al privarle de los beneficios estatales
La realidad suele ser completamente opuesta. El individuo sumergido tiende a aprovecharse de los beneficios del Estado: no sólo los directos, como los de la Seguridad Social, sino también de los indirectos (relativos a urbanismo, seguridad, medio ambiente, etc.) sin aportar demasiado a cambio. De hecho, es frecuente la compatibilización de un empleo emergido con uno o más sumergidos. Es entonces cuando se produce un mayor parasitismo del sumergido hacia el que no lo está.
Ahora bien, en los países menos desarrollados, donde la inmensa corrupción institucionalizada imposibilita un nivel de vida medio aceptable, la economía sumergida deja de ser una opción y se transforma en una necesidad.
Conclusión: los mitos y leyendas que rodean a la economía sumergida no son más que visiones parciales de un asunto complejo y polémico. Muchas afirmaciones gratuitas proceden de considerar a la economía sumergida como una única actividad con diversas facetas, cuando en realidad es una estructura económica paralela. Con sus rasgos comunes y diferenciadores respecto a la oficial.
10. CONTROL DE LA ECONOMÍA SUMERGIDA
Antes de proceder a cualquier control, hay que dilucidar si la economía sumergida es algo bueno o una simple lacra. En realidad, ni una cosa ni la otra. La economía sumergida tiene sus bondades y sus perjuicios. La determinación adoptada dependerá del tipo de nación:
- En un país poco desarrollado
Generalmente, la economía sumergida alcanza cotas altísimas. Sin embargo, actuar a fondo puede ser mas perjudicial que beneficioso. El Estado es incapaz de promover un nivel de vida, empleo e infraestructuras adecuados, por lo que la única solución para el individuo es buscarse la vida como pueda. Además, la corrupción imperante hace que el dinero recogido con los impuestos no se utilice en beneficio de la sociedad. Sus principales destinos son pagar la deuda externa y mantener una oligarquía cuya rapacidad es independiente de la ideología política. Por lo tanto, ante un panorama tan desolador, la economía sumergida (junto con la doméstica y la informal) es el único soporte para evitar una crisis humanitaria y económica peor a la reinante. Algo similar ocurre en las naciones desgastadas por un conflicto bélico o una posguerra.
- En un país desarrollado
Alcanza niveles menores e igualmente incuantificables. Una baja tasa de economía sumergida mejora el paro, favorece la actividad empresarial y descarga de obligaciones al Estado, sin menospreciar los inconvenientes nombrados en este artículo y en el anterior. Es por ello que algunos autores no dudan en defender que debe tolerarse la circulación de cierta cantidad de dinero negro. No obstante, nadie sabe cuánto hay en cada momento ni cuánto es el deseable. Por su parte, debe reconocerse que un control exhaustivo agotaría tantos recursos que sería peor el remedio que la enfermedad. Por consiguiente, el verdadero problema se da cuando la economía sumergida crece en exceso, deviniendo es un parásito implacable para la convencional y generando el círculo vicioso expuesto en la 2ª parte del ensayo. No menos peligroso sería el auge de determinadas modalidades de economía sumergida ilegal que aumentan la inseguridad ciudadana. Por ejemplo, las bandas mafiosas y los terroristas organizados.
Vistas ambas posiciones, es obvio que debe combatirse la economía sumergida al menos en los países desarrollados. Hay que evitar que se desborde y desintegre la economía oficial, aunque tampoco es adecuado diezmarla al 100%. Para ello es preciso actuar en 2 frentes distintos:
- Reduciendo la presión estatal
Las restricciones que impone la Administración son causa primordial de que mucha gente ingrese en las filas de los sumergidos. Tanto en aspectos fiscales como con prohibiciones, incompatibilidades, etc., se están añadiendo perturbaciones al mercado que dificultan la actividad del trabajador y del empresario. Bajar esta presión -no siempre justificada- es una medida que reduciría la economía sumergida. Al menos en teoría.
- Reforzando el régimen sancionador
Una vez aligerada la presión que ejerce el Estado, es imperativo orientar los esfuerzos hacia el régimen punitivo. Ya que el Estado ha optado por bajar en un primer momento sus ingresos (que a la larga serán mayores) y mejorar la libre competencia, no puede permitirse el lujo de que perduren las actividades clandestinas y egoístas de unos pocos. Hay que tener en cuenta que la codicia es intrínseca al ser humano y, por mucho que se afloje la intervención estatal, siempre habrá alguien dispuesto a sumergirse para ganar más que sus conciudadanos.
Ambas medidas deberán complementarse en pos de unos resultados satisfactorios. Aplicar una u otra por separado, siempre dejará una puerta abierta a que la economía sumergida entre en el desenfreno. Dicha situación no puede permitírsela un país con un nivel de desarrollo notable, so pena de tirar por la borda sus logros económicos conseguidos. En caso contrario, peligrará el nivel de vida de sus habitantes y el conjunto de la economía nacional.
13/04/2006
La complejidad de la vida I

1. DIFICULTADES PARA SU ESTUDIO
De todos los planetas conocidos, hay uno que destaca sobre el resto: la Tierra. Lo que llama la atención no es su tamaño, localización o composición química. No, es otra cosa. Es la vida. La vida es algo propio de nuestro planeta que no se ha detectado en los demás. Ni siquiera puede afirmarse su presencia en otros cuerpos celestes como estrellas, agujeros negros o cometas. Tampoco hay vida en las vastas distancias interestelares, donde el vacío es casi absoluto... Y, por si fuera poco, dentro de la Tierra la vida se remite sólo a una estrecha franja superficial llamada biosfera. Según nos alejamos de ella, la vida se hace más escasa hasta desaparecer por completo. Tal vez pensemos entonces que la vida es poco abundante en el Universo, y quizás nos equivoquemos. La situación es paradójica en extremo: por un lado se calcula que hay más estrellas en el Universo que granos de arena en la Tierra, la mayor parte de las cuales es muy probable que tenga planetas orbitando a su alrededor; algunos de ellos posiblemente habitados. Por otro lado, no disponemos de evidencias sólidas de vida fuera de la biosfera. Es decir, todos los indicios apuntan a que la vida sería algo frecuente en el Universo pero la realidad del ser humano es la opuesta. La tecnología astronómica nos permite vislumbrar lo que sucede a distancias inconmensurables, el problema es que lo vemos desde una óptica incompleta. Resulta extraño que detectemos hechos lejanos acontecidos hace miles de millones de años y, sin embargo, no veamos la vida que podría haber en esas regiones inexploradas. Es como buscar microbios en la selva, sobrevolándola en un avión de pasajeros.
De todas formas, no es preciso recurrir a la extraña distribución de la vida en el Universo conocido para percatarse de que la aproximación al tema es harto difícil. El concepto de vida es tan abstracto y difuso que ya entraña suficiente complejidad en sí mismo. A simple vista, tampoco parece suponer un quebradero de cabeza saber qué es algo vivo, los problemas se materializan cuando uno se pregunta: ¿por qué está vivo?, ¿dónde acaba la vida y empieza lo inerte?, o incluso ¿qué define como vivas a sus diferentes partes? Por intuición, el ser humano diferencia con bastante acierto lo vivo de lo inerte y de lo muerto (lo que ha dejado de vivir). En cambio, cuando intenta dar un razonamiento sólido y preciso a su intuición, suele fracasar estrepitosamente. Se topa con seres que no sabe si viven o no, con otros que parecen resucitar y morir "a voluntad" e incluso termina descubriendo que la estructura última de los seres vivos es bastante similar a la de la materia inerte. Es curioso que donde la intuición tiene cierto éxito, el razonamiento elaborado conduzca al nihilismo desesperanzador. No cabe duda de que algo falla. Las aproximaciones filosóficas generan una amplia gama de opciones en la definición de la vida. No aportan pruebas sólidas, no dan criterios contrastables y tampoco muestran acuerdo entre ellas. Los acercamientos desde la Ciencia, en cambio, son más uniformes y verificables. A pesar de ello, siguen sin aclarar el concepto de vida y es posible que jamás arrojen luz sobre el mismo. Este ensayo tratará el asunto desde una perspectiva científica, exponiendo las dificultades más acuciantes en la resolución del enigma de la vida.
Cuando se estudia la vida, surgen 2 contingencias insalvables:
1.1. Falta de referencias o modelos para comparar
En la Tierra, la vida fluye por doquier y es de lo más variada. En los bosques y selvas tropicales, se observan enormes árboles dispuestos a modo de pilares inmemoriales; existen microbios que colorean extensas masas de agua; hay organismos que apenas viven unas horas y otros tocados por el don de la inmortalidad; y con ellos y muchísimos más, coexiste uno capaz de reflexionar sobre estos temas e iniciar la búsqueda de la vida tras las fronteras de la biosfera. La heterogeneidad de seres vivos es inmensa y no se conoce por completo. Los organismos que habitan en la biosfera, y al mismo tiempo la integran, no cesan en la lucha por extender sus dominios fuera de la misma... Lo cual nos lleva a que es la propia biosfera la que intenta expandirse por nuevos territorios. Tal premisa parece conducir a la teoría Gaia, de no ser por un pequeño detalle: dentro de la biosfera no hay equilibrio. Aumenta y disminuye de una forma incesante e imprevisible. Los seres vivos compiten entre sí, se depredan entre sí y su diversidad no es constante. Asimismo, esta Gaia imperfecta está a merced de influencias externas que la hacen crecer hasta límites insospechados o menguar hasta su última expresión. Prueba de esto último son los meteoritos que impactaron contra la Tierra entre los períodos Cretácico/Terciario y Cámbrico/Ordovícico. La Pseudogaia que nos sustenta nunca está en equilibrio, ni estático ni dinámico. Es presa del caos, que hace acto de presencia desde el Universo que la alberga y desde su propio seno.
Con independencia de las alusiones al falso equilibrio, parece indudable que la vida es muy diversa y que ha colonizado territorios de lo más variopintos. Desde zonas con temperaturas bajo cero hasta otras próximas a los 100ºC, biotopos acuáticos y desérticos, lagos con pHs increíblemente ácidos o alcalinos y demás medios comunes y peculiares. En su adaptación a dichos medios y a las interacciones que surgieron en éstos, los seres vivos han desarrollado morfologías y estrategias casi inimaginables: fotosíntesis en gasterópodos, elevadas concentraciones de solutos en habitantes de las profundidades abisales, heterotrofia vegetal, respiración de pura roca en microorganismos, capacidad de biodegradar hasta el diamante, creación de comunidades con una "inteligencia coordinada" superior a la del total de sus miembros, etc. Posibilidades incalculables y no siempre bien estudiadas.
Pero ahora llega la 2ª paradoja del asunto. En esa maraña de procariotas, protistas, hongos, vegetales y animales, con millones de especies y sus asociaciones, de pronto caemos en que la variedad es ficticia. A nivel bioquímico son todos muy similares. Su estructura se basa en un átomo de los más abundantes del planeta: el carbono, que en la materia orgánica establece 4 enlaces con los átomos más próximos. En cuanto el científico se percata de este hecho, aparece un escollo para la comprensión de la vida: donde antes había múltiples clases de vida, ahora sólo hay una que adopta distintas formas, y las consecuencias de este suceso son descorazonadoras. La razón es que uno de los métodos de estudio preferido de las ciencias experimentales es la comparación. Sobre todo en la Biología... ¿Y cómo se puede estudiar la vida si no hay modelos con los que compararla?, ¿cómo estudiar los colores si a partir de un día viéramos el mundo en distintas gamas de verde? La carencia de modelos ya no permite definir la vida, sino sólo la vida conocida. Un paradigma común en los libros de Biología, Química Orgánica y Bioquímica es explicar por qué el carbono es el átomo indispensable para la vida y no lo es el silicio. La aclaración es simple y elegante, sin embargo tropieza con un error de generalización al pretender ser universal. Su única validez está en aclarar por qué el carbono es fundamental para la vida conocida en la Tierra. En otros mundos de características físico-químicas diferentes a las nuestras en los que haya surgido la vida, tal premisa podría no cumplirse. A lo mejor habría seres vivos basados en el silicio, en el carbono y en el silicio conjuntamente o en cualquier otro elemento químico. La dificultad radica en que no se dispone de opciones para comparar. Por consiguiente, se desconoce si el tipo de vida terrestre es universal o sólo uno más.
La contingencia del carbono puede resultar frustrante pero no lo es tanto. La unión de la Ciencia y la Tecnología se ha configurado como una nueva arma con para echar abajo esta barrera. Las misiones espaciales y el rastreo de señales extraterrestres son 2 intentos del ser humano por conocer una vida diferente a la de la Tierra. Si es más de lo mismo (vida basada en el carbono tetravalente), las aportaciones serían de lo más interesantes; mas si fuera una forma de vida distinta (basada en algún otro elemento químico), tal vez asistiéramos al descubrimiento más asombroso de la Humanidad. Por otra parte, los avances en informática y sus desarrollos colaterales, algún día podrían permitir construir nuevos seres vivos, a años luz de las computadoras y robots actuales. Este frente, quizás originara un tipo de vida de nanocircuitos y otras tecnologías, siendo sus implicaciones nada desdeñables. No obstante, sería complejo dilucidar si es un tipo de vida propia o una analogía casi perfecta de la nuestra. Una sombra carente de referencias extraterrestres y que, al no disponer de historia biológica, seríamos incapaces de diferenciar de la vida con total precisión... Y así se llega a la 2ª contingencia del tema, aún más difícil de resolver.
1.2. Falta de historia biológica
Dentro del único tipo de vida que conocemos -la terrestre, que no sabemos si es universal- aparece la incógnita sobre su origen y desarrollo histórico. Se conocen bastantes aspectos del asunto pero es casi imposible que se alcance una comprensión absoluta del mismo. Claro está, cuando no se entiende el pasado, malamente se puede analizar el presente y peor aún estimar el futuro. El origen de la vida en nuestro planeta aún permanece en el anonimato, aunque se han esgrimigo 2 propuestas no incompatibles:
- Teoría de la panespermia
Según ella, la vida no apareció en la Tierra sino que fue transportada por algún meteorito que impactó en las primeras etapas geológicas del planeta. Pudo traer algún tipo de ser vivo o las moléculas necesarias para su formación, las cuales se ensamblarían después del impacto. La elevada resistencia medioambiental de algunos microorganismos, el hallazgo de moléculas orgánicas en ciertos meteoritos y los fracasos laboratoriales en la síntesis de vida, son razones para no rechazar la panespermia a la ligera.
- Teoría del caldo primigenio
Más aceptada que la anterior, apuesta por un origen terrestre de la vida, pues el planeta ya cuenta con los elementos necesarios para su síntesis. Los primeros seres vivos se formarían en algún medio acuoso, llamado caldo primigenio o sopa primitiva. A día de hoy, no se ha llegado a un acuerdo sobre el lugar más apropiado para que se dieran las reacciones químicas que condujeron a la vida. La única unanimidad al respecto es que acontecieron en un medio acuoso, en el que hay diversos candidatos: las proximidades de volcanes submarinos, el agua líquida justo por debajo de un iceberg, la superficie del mar, aguas subterráneas, las proximidades de la costa, un lago, etc. Se han propuesto medios acuáticos muy heterogéneos en sus características, aunque ninguno respaldado por la evidencia.
Imagen: ojo de un felino, difuso como la vida misma.
14/04/2006
La complejidad de la vida II

1. DIFICULTADES PARA SU ESTUDIO (continuación)
1.2. Falta de historia biológica (continuación)
- Teoría del caldo primigenio (continuación)
El punto más fuerte de dicha teoría es también su talón de Aquiles: en el laboratorio se han sintetizado numerosos principios inmediatos (moléculas orgánicas fundamentales para los seres vivos) a partir de agua y otras moléculas sencillas en determinadas condiciones. Hasta aquí parecería que la posibilidad del caldo primigenio es más viable que la de la panespermia. El problema es que desde los primeros experimentos hasta los actuales se han sintetizado muchas moléculas orgánicas pero nada de materia viva. Los resultados se han estancado. No se ha generado ni una sola célula ni molécula autorreplicante.
Ahora bien, no todo está perdido. Estudiando como se distribuyen e interaccionan los compuestos simples para constituir moléculas orgánicas, se ha conseguido plasmar dicha dinámica en programas matemáticos. La sorpresa resultó mayúscula al compararlos con simulaciones informáticas sobre la organización en el tiempo de las galaxias del universo conocido. Las similitudes eran muy sólidas. Es poco probable que tanta coincidencia sea fruto de la casualidad. El descubrimiento apunta más bien a la existencia de algún principio desconocido. Principio que está relacionado con ciertas ecuaciones de Einstein. Sus implicaciones no sólo refuerzan la teoría del caldo primigenio, sino también la de la panespermia y la hipotética vida en otros mundos. Este hecho podría ser el principio de una Evolución más biofísica que biológica e incluso de una teoría puente entre distintas disciplinas.
Aunque difícil de percibir, la teoría del caldo primigenio aún encierra otra trampa: supongamos que se logra sintetizar algún tipo de vida, por ejemplo: una célula. El hallazgo sería fabuloso pero no aclararía que la vida haya surgido de ese modo. Sólo demostraría la capacidad para crear vida a partir de lo inerte. Ni siquiera rozaríamos lo divino, pues tropezaríamos con la primera contingencia: se estaría sintetizando una vida basada en el carbono, del tipo terrestre, ya que el experimento intenta recrear unas condiciones específicas de este planeta.
Hoy en día se desconoce el origen de la vida, con ello se desvanece la oportunidad de pronunciar una definición apropiada de la misma, al menos de la que conocemos. Dilucidar cómo se inició la vida, permitiría afirmar que a partir del paso X lo inerte ha dejado de serlo. Se aislaría y estudiaría cada fase del proceso en profundidad, y se daría con el primer ser vivo. No cabe duda de que éste sería muy simple y -seguramente- delimitado del medio externo.
El origen de la vida quizás no se descifre al 100% a falta de una más que improbable máquina del tiempo. Sin embargo, las dificultades no acaban aquí, pues tampoco se dispone de una guía precisa del desarrollo histórico de la vida. De todas formas, hay un descubrimiento clave que ha aportado bastante luz al asunto. Un descubrimiento que se cuenta entre los más increíbles de la Humanidad: la Teoría de la Evolución. En un principio, Charles Darwin la formuló como una idea intuitiva y preclara, aunque llena de imprecisiones e irregularidades. En su obra maestra, Darwin estableció que las especies evolucionaban gracias a la Selección Natural, lo cual es cierto. Su mérito fue mayúsculo, al fraguar una revolución biológica que retumbó en los principales estamentos sociales y cambió la apreciación del ser humano sobre sí mismo. A pesar de ello, no dio con el quid de la cuestión. Carecía de los conocimientos necesarios para explicar de dónde procedía el cambio. La respuesta no tardó en llegar de manos de la Genética, que ha aportado diversos motores evolutivos o fuentes de la variación biológica. Algunas de las más relevantes, son: la mutación, la fusión de cariotipos, la endosimbiosis, la incorporación de genomas virales, la transformación, etc. Todos estos avances y otros no mencionados, han consolidado la Teoría de la Evolución bajo un nuevo nombre: neodarwinismo. Lo que empezó siendo una teoría ha terminado como un modelo bien cimentado. Cada nuevo descubrimiento refuerza dicha estructura y, al mismo tiempo, abre la puerta a habitaciones desconocidas repletas de interrogantes. El nivel alcanzado asegura que el desarrollo histórico de la vida se debe a la Evolución. Lo que no puede explicar exhaustivamente es cada suceso en particular.
A tenor de lo expuesto, la historia biológica se presenta como una película extraña: se han borrado los primeros minutos y el resto ha quedado indefinido. Con unas partes más o menos claras y otras ininteligibles. Entre medias, hay lapsos temporales brumosos en los que se intuyen acontecimientos variados. Es evidente que se tiene una idea buena del tipo de película proyectada (drama, histórica, comedia, ciencia ficción, etc.), pero no tanto de su argumento.
Las dos contingencias establecidas son murallas que se alzan casi infranqueables. Ante ellas, se erige el espíritu humano que, cual ejército implacable, no abandona su empeño por derribarlas. No es seguro que lo consiga, aunque sí es factible que llegue a una concepción de la vida más acertada que la actual.
2. ¿A QUÉ SE LLAMA VIDA, QUÉ ES ESTAR VIVO?
El concepto de vida que, a día de hoy, más se aproxima a la realidad es el aportado por la Biología. Visto lo visto, el lector ya habrá adivinado que no es del todo correcto, por no mencionar que adolece de falta de criterio uniforme al respecto. A continuación, se estudiarán algunas aproximaciones interesantes, señalando sus carencias principales.
- Definición fisiológica
Un ser vivo es aquél compuesto de materia orgánica, capaz de desempeñar funciones como: comer, metabolizar, respirar, moverse, crecer y responder a estímulos.
Tal vez sea ésta la definición más imprecisa, ya que muchos seres vivos no cumplen alguna, o varias, de las funciones mencionadas. Los esporos bacterianos y las semillas no llevan a cabo casi ninguna, los gametos y algunos híbridos como las mulas son incapaces de reproducirse, etc. Por otra parte, el fuego, un vehículo de motor y otros objetos inanimados, sí que efectúan muchas de ellas.
- Definición metabólica
Un ser vivo es aquél delimitado del medio ambiente y que intercambia sustancias con el mismo sin alterarse.
Se trata de una definición obsoleta y poco útil. El motivo es que los individuos suelen sufrir modificaciones sustanciales en su intercambio con el exterior. Por ejemplo, existen ácidos grasos cuya proporción en el organismo depende, en gran medida, de los ingeridos en la dieta. Las variaciones en estos lípidos influyen en la composición del ser vivo y en su fisiología.
- Definición bioquímica
Un ser vivo es aquél que contiene alguna molécula autorreplicante (ácidos nucleicos u otras) que controla sus funciones vitales a través de la codificación de enzimas.
Quizás sea la que más se ajusta al tipo de vida conocida. Su punto flaco radica en excluir otras posibilidades de vida como la cibernética y la que pudiera habitar en otros planetas. Como no considera la falta de modelos comparativos de vida, su validez no es universal. Por otra parte, incluye a virus, virinos, ciertos elementos celulares, etc., que no está claro que vivan. De hecho, carecen de un reino específico en la taxonomía moderna.
- Definición genética
Un ser vivo es aquél que evoluciona por selección natural.
El pecado de ésta radica en su poca especificidad. Resulta ser tan amplia que incorpora a los polémicos seres recién mencionados y a otros aún más indeterminados: los priones, que serán tratados en el artículo siguiente. Ciertos autores han combinado esta definición con la formulada desde la perspectiva bioquímica, en un intento de que cubran sus deficiencias mutuamente. El resultado sigue sin ser óptimo.
- Definición termodinámica
Un ser vivo es una región localizada donde se produce un aumento del orden sin intervención externa. Mantiene su orden a expensas de generar entropía (desorden) en el exterior, con lo que no se vulnera el 2º principio de la Termodinámica.
A simple vista, es la más adecuada, pero escapa a ella un buen porcentaje de las neoplasias sólidas (tumores). Se trata de agrupaciones de células anárquicas que ignoran al organismo, son inmortales y se replican indefinidamente. Se podría afirmar que un tumor no es un ser vivo, lo cual es muy fácil de rebatir. Una razón es que en numerosos laboratorios sanitarios y microbiológicos se trabaja con cultivos de células cancerosas, las cuales crecen con pasmosa facilidad. Es probable que estén igual o más vivas que los seres humanos pues, mientras reciban alimento y condiciones apropiadas, se mantendrán con vida por tiempo indefinido. El cultivo no morirá jamás. Las células neoplásicas así aisladas sí que cumplen con la definición anterior, cosa que no ocurre con un buen número de tumores sólidos considerados in situ. En ellos existen fenómenos de neovascularización (formación de nuevos vasos) sin el más mínimo orden, acúmulos de múltiples tipos celulares en diferentes fases de división, etc. Al observarlo a microscopio, el tumor se presenta como un ser vivo anómalo. Una masa amorfa carente de cualquier patrón de orden. Se constituye como un organismo independiente, que no acata sus órdenes y "decide" que "el que manda es él". El tumor se comporta como un parásito, desviando los recursos del organismo hacia su estructura. Hacia esa masa anárquica que sobrevive gracias a una disposición chapucera pero efectiva.
Al contrario que esta definición de vida, el resto sí que se ajusta bastante bien al caso las neoplasias.
Imagen: mantis religiosa conservada en ámbar.
16/04/2006
La complejidad de la vida III

3. LO VIVO, LO INERTE Y LO "SEMIVIVO"
Como se vio en el artículo anterior, definir la vida es una tarea de complejidad inusitada, hoy en día acosada por las excepciones caprichosas que impone la naturaleza. Una parte importante de estas singularidades configura un problema que muchos especialistas tienden a evitar: las fronteras de la vida conocida. Un territorio peliagudo en el que es difícil separar lo vivo de lo inerte. Los integrantes del mismo, son seres de gran simplicidad estructural que desarrollan muy pocas funciones biológicas durante toda o parte de su existencia. Por si fuera poco, con frecuencia es imposible considerar dichas funciones como intrínsecas de la vida. No obstante, es curioso que muchos biólogos rechacen su pertenencia funcional a la biosfera, cuando son las Ciencias de la Vida las que han tomado la iniciativa de su estudio. Los principales seres, son:
3.1. Agentes infecciosos víricos y no convencionales
La única función que desempeñan es la de infectar seres vivos. Se dividen en 2 grupos:
3.1.1. Aquellos que tienen una molécula autorreplicante
Los más destacados por su abundancia y patogenicidad son los virus. Están formados por un ácido nucleico (ADN o ARN) y algunos elementos que los aíslan del medio externo. Los virus no entran en la célula por procedimientos activos, sino que es ella la que hace todo -o casi todo- el trabajo para introducirlos. La célula hospedadora incorpora el genoma viral (ADN o ARN traducido a ADN) a su propio material genético. Así, las órdenes del patógeno se agregan a las que tiene la propia célula, de un modo similar a lo que hacen los virus informáticos. El genoma viral tiene instrucciones para crear una maquinaria celular propia y alterar la presente. Su finalidad es crear una pequeña industria intracelular destinada a la producción de nuevos virus. El siniestro proceso de fabricación debilita a la célula y -cuando se generan virus muy rápido y en enormes cantidades, o se acumulan masivamente- provoca su destrucción.
3.1.2. Aquellos que carecen de molécula autorreplicante
Si, a grandes rasgos, los virus aparentan estar más próximos a los seres vivos que a los inertes, con este grupo sucede lo contrario. Se trata de los priones: proteínas (o glicoproteínas) infecciosas. Su mecanismo de replicación consiste en transformar una proteína normal en una "proteína prion", o "prion" a secas. El mecanismo de acción es similar al de los vampiros, que convierten a las personas normales en otros vampiros. El prion induce un cambio conformacional en la proteína, afectando a las estructuras secundaria y terciaria. Esto la convierte en un nuevo prion: una proteína mucho más resistente que la original y con actividad catalítica para convertir a otras en priones. No cabe duda de que el caso es asimilable al de los vampiros en muchos aspectos pues, tanto el prion como el vampiro, son más resistentes que sus precursores. Las defensas inmunitarias son incapaces de destruirlos y soportan condiciones medioambientales extremas de pH, radiación, temperatura, etc. Es tal su resistencia que muy pocos virus y ninguna célula conocida se les aproxima en dicha cualidad. Dentro del organismo, los priones se ensamblan constituyendo fibrillas y placas que alteran el funcionamiento de las estructuras nerviosas del organismo hospedador. Además, se acumulan en las neuronas produciendo su destrucción, lo que deja oquedades microscópicas en el tejido nervioso. El resultado es el llamado patrón de vacuolización, típico de las encefalopatías que producen estos agentes infecciosos.
3.2. Elementos móviles de ADN
Ciertos microorganismos (procariotas y levaduras) tienen pequeñas moléculas de ADN circular que se replican de forma autónoma respecto a la célula: son los plásmidos. Se trata de pequeñas cadenas de ADN circular que pueden transferirse a otros seres vivos, en los que tienen efectos diversos. En ocasiones beneficiosos para el receptor (le confieren resistencias a antibióticos, a condiciones ambientales, etc.) pero a veces perjudiciales (la bacteria Agrobacterium tumefasciens transfiere ciertos plásmidos a los vegetales para infectarlos).
3.3. Endosimbiontes
La endosimbiosis se origina cuando dos o más seres vivos establecen una asociación de mutuo beneficio más allá de la simbiosis. Sin ella, al menos uno de los implicados no sobreviviría. Es lo que ocurre con los mamíferos y su microbiota digestiva: el animal les proporciona alimento y un medio idóneo para su supervivencia. Por su parte, los microbios le suministran nutrientes esenciales que no podría obtener por otra vía junto con otros beneficios para su salud. Cabe reseñar otra endosimbiosis más frecuente y profunda: la que se establece entre cloroplastos y mitocondrias con determinadas células eucariotas. Hoy se sabe que ambos orgánulos celulares fueron bacterias que se asociaron a las células hace miles de millones de años. Los cloroplastos son indispensables para que las células vegetales realicen la fotosíntesis. En cambio, las mitocondrias están en animales y vegetales, actuando -entre otras cosas- como centrales energéticas. Las células no sobrevivirían sin estos orgánulos y estos tampoco mantendrían su integridad fuera de una célula que los sustente. Las mitocondrias y los cloroplastos han perdido casi todos sus distintivos bacterianos originales; no obstante, aún mantienen un atisbo de independencia con respecto a la célula: se replican de manera autónoma. Este hecho relativiza la clasificación de las mitocondrias y los cloroplastos como seres vivos o partes de los mismos. Tal vez se trate de seres que perdieron cada vez más características biológicas según evolucionaban. El asunto no está claro.
3.4. Parásitos obligados
Existen bacterias (como las del género Brucella) que carecen de la maquinaria bioquímica necesaria para su metabolismo, por lo que no pueden sobrevivir sin otras células. Se trata de auténticos parásitos obligados de energía, que desvían el metabolismo del hospedador hacia su propia supervivencia. Es difícil considerar vivas a unas bacterias que para realizar sus funciones vitales necesitan células que las introduzcan en su interior, permitiéndolas acceder a su maquinaria metabólica. Considerarlas seres vivos por el mero hecho de estar clasificadas como bacterias es un argumento muy pobre. Éste pierde más fuerza aún si se considera la existencia de unos pocos virus -como el mimivirus- cuyo genoma es más complejo que el de determinados procariotas. Aunque intuitivamente solemos encuadrar a las bacterias parásitas de energía como seres vivos, no estaría de más preguntarse si realmente están "vivas al 100%", como cualquiera de nosotros. El mismo problema se plantea en los siguientes seres que también "viven al límite".
3.5. Organismos latentes
Es frecuente entre los seres vivos, macro y microscópicos, la adopción de una fase de latencia cuando las condiciones medioambientales se tornan adversas. Unas fases de latencia son algo más profundas que el sueño, como es el caso de la hibernación. En cambio, otras son indiferenciables de la muerte. En estas últimas, los organismos no desarrollan ninguna o casi ninguna de sus funciones vitales y pueden conservarse intactos durante periodos más o menos largos. Se observan latencias extremas en semillas de vegetales (en las del loto pueden ser especialmente duraderas), esporas fúngicas y esporos bacterianos. Sería factible atribuirles vida porque en algún momento desempeñaron funciones vitales. Ahora bien, supóngase el caso de una bacteria que tuviera una vida vegetativa (la "normal") de unos poco minutos y entrase en esporulación por cientos o miles de años. Acudir al salvoconducto de una fase vegetativa potencial, permitiría afirmar que el ser está vivo. Sin embargo, ¿cabe considerarlo vivo durante la fase de latencia, siendo su actividad, a veces, inferior a la de un virus?, ¿sería un ser que entra en fases vivas e inertes?, ¿es suficiente criterio la potencialidad, cuando muchos de esos organismos no sobrevivirán tras su fase de latencia?
4. CONCLUSIONES
El tema podría dilatarse indefinidamente sin hallar una respuesta satisfactoria a la definición y comprensión de lo que es la vida. Se trata de un concepto abstracto e indeterminado por las 2 contingencias mencionadas al principio del ensayo. Mientras no se superen, será muy complejo solventar el problema y la vida permanecerá a la cabeza de los mayores enigmas del Universo.
Es muy posible que su estudio no lleve a ninguna parte, pero a menudo no es el fin lo que importa, sino el largo camino por recorrer. Este camino está revolucionando la Ciencia y ha despertado la curiosidad del hombre desde tiempos remotos. Tal vez nuestro destino sea conformarnos con una definición que no diste mucho de los versos de Calderón de la Barca:
"¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción..."
O con una más ramplona, como la de Marisol, al afirmar que la vida es una tómbola. Una tómbola en la que la circunstancia de integrar lo vivo o lo inerte es fruto de la casualidad.
A pesar de ello, el camino andado nunca será en balde. La misteriosa senda que lleva al ansiado conocimiento de la vida nos está enseñando cómo funciona el Universo; nos está llevando a inventar nuevas tecnologías, antes impensables; y está replanteando nuestra actitud ante los seres vivos que nos rodean. Aunque quizás lo más destacado es que nos ha enseñado que estamos inmersos en la vida, algo extraño y magnífico que escapa a nuestra comprensión. Un fenómeno increíble ligado íntimamente al Universo. A ese Universo inconmensurable, donde la biosfera es menos que nada y el ser humano una pieza tan frágil que puede desaparecer en cualquier instante. Sin dejar el menor rastro.
5. AGRADECIMIENTOS
Este ensayo no habría salido a la luz sin una conferencia de Juan Pérez Mercader a la que tuve ocasión de asistir. La actitud pedagógica, vastos conocimientos y sentido del humor de este entrañable investigador, aportaron la inspiración y orientación necesarias para llevarlo a término.
Imagen: microorganismos del zooplancton.

